lunes, 3 de noviembre de 2014

La banca contraataca


La Marea, 26/10/2014.

La muerte repentina de Emilio Botín por un infarto el 10 de septiembre produjo centenares de obituarios y comentarios, en general halagüeños, en los medios de comunicación. Hubo algunas revelaciones sorprendentes, como la de su hermano Jaime, que aseguró en el diario El País que a quien fue presidente del mayor banco del país “no le importaba nada el dinero, aunque nació con el talento de multiplicarlo”. Algo enigmático resultó el artículo que le brindó el ministro de Economía, Luis de Guindos, en las mismas páginas: “Recuerdo ahora una llamada suya en plena tormenta por el rescate de la economía española. Frente a la opinión generalizada de que el rescate era ineludible, Botín me dijo: ‘Tú sabes lo que tienes que hacer… y yo te apoyaré’”. Guindos no especifica a qué se refería el presidente del Santander, pero el balance de la gestión de la crisis es de sobra conocido. El gobierno del Partido Popular esquivó una intervención total del país como en Grecia o Portugal, aunque pidió el rescate para la banca; la prima de riesgo ha bajado a mínimos, y la economía vuelve a crecer a ritmo moderado. Por el camino, la crisis ha dejado 5,6 millones de parados, una subida de impuestos –sobre todo los indirectos como el IVA– que estrangulan a amplia s capas de la sociedad, y una inyección multimillonaria de dinero público para sanear al sector financiero. Este rescate ha contribuido a acercar la deuda pública de España al 100% del PIB, es decir, toda la riqueza que produce el país en un año.

El balance que hizo Botín resultaba más positivo. “Estamos viviendo un momento fantástico”, dijo hace un año ante la prensa en Nueva York, “a España llega dinero de todas partes”. La frase dejó estupefactos a muchos ciudadanos pero es un reflejo fiel de la situación de la banca, que ya ha salido del túnel de la larga recesión, y de la vuelta en manada de los inversores extranjeros. Esto es, de los bancos que han sobrevivido la purga que siguió al pinchazo de la burbuja inmobiliaria y que se ha llevado por delante al sector de las cajas de ahorro. De las 50 entidades que existían durante la burbuja hoy quedan apenas 15 y las grandes son más grandes que nunca. Santander, BBVA y La Caixa suman una cuota del mercado del 60%. En el caso de las dos últimas, tras absorber a precio de saldo algunas de las cajas saneadas con dinero público. Después de limpiar sus balances contaminados por el ladrillo, los bancos españoles han vuelto a dar beneficios abultados (6.363 millones de euros en el primer semestre del año), aunque esta cifra sigue lejos de las ganancias que cosechaban antes de la crisis. Es un problema que ya quisieran tener muchas empresas de otros sectores, por no hablar de las miles de compañías que tuvieron que cerrar.

Una vez recuperada de la fiebre del ladrillo, a la banca le preocupa ahora que el médico se pase recetándole hábitos más saludables. Botín advirtió en sus últimas comparecencias de la “regulación excesiva”, y Francisco González, presidente del BBVA, lamentó en enero que “nos gastamos una fortuna en adaptarnos al enorme cambio regulatorio”. Es el argumentario del sector. “Dejemos que las medidas en vigor muestren sus efectos antes de pensar en introducir otras nuevas”, pidió en mayo José María Roldán, el nuevo presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), la patronal del sector. Durante la crisis y hasta hace un año, Roldán fue director general de Regulación del Banco de España, es decir, el máximo responsable de la supervisión. Es, sin duda, el mejor fichaje del lobby financiero español en los últimos tiempos. Roldán ha trabajado en prácticamente todos los comités y foros internacionales donde se cuecen los temas de regulación y supervisión del sector.

La gran batalla entre la banca y los políticos e instituciones que pretenden construir diques de contención para evitar que se repitan los excesos y abusos que causaron la gran crisis mundial se está librando en Bruselas y Frankfurt. Y es precisamente en Europa donde la banca acaba de apuntarse un auténtico golazo con el nombramiento del británico Jonathan Hill como comisario responsable para la regulación financiera en el nuevo Ejecutivo comunitario liderado por el veterano dirigente luxemburgués Jean-Claude Juncker, que tomará posesión en noviembre. Hill ha sido un importante lobista de la City de Londres, creando su propia empresa de relaciones públicas. En su nuevo cargo tiene bastante que decir en el desarrollo y la implementación de las nuevas normas que la UE ha puesto en marcha como reacción a la crisis. Los resultados de las pruebas de resistencia de la banca europea, los famosos stress tests, también se conocerán en noviembre. A partir de ese momento, entrará en funcionamiento la Unión Bancaria con el nuevo supervisor para la gran banca en la zona euro bajo el mando del Banco Central Europeo (BCE).

“La refundación del capitalismo”

En 2008, tras el derrumbe del banco de inversión Lehman Brothers, uno de los gigantes de Wall Street, los dirigentes del mundo se conjuraron para tomar medidas drásticas con el fin de que semejante desastre, fruto de la especulación desenfrenada, prácticas abusivas y un gran autoengaño colectivo, no volviera a ocurrir jamás. Aún resuena la grandilocuente frase del expresidente de Francia, Nicolas Sarkozy, que prometía “refundar el capitalismo”.

Fue entonces cuando se crearon sendos comités en EEUU, Reino Unido y la Unión Europea con el encargo de elaborar nuevas reglas para domar al sector financiero que había crecido exponencialmente durante años, alimentado por la desregularización y la liberalización. Uno de los objetivos fundamentales era atajar los llamados riesgos sistémicos en relación con aquellos bancos considerados demasiado grandes para caer (too big to fail). Efectivamente, en los últimos años se han elaborado cientos de normas para mejorar el control y el funcionamiento de los bancos con el objetivo de que ejerzan su papel fundamental en la economía, el de cuidar los depósitos de los ahorradores y proveer a la economía productiva de liquidez a través de créditos. Este proceso no ha terminado, y ahora organizaciones civiles, como el Corporate Europe Observatory (CEO) de Bruselas, denuncian que la banca, una vez superado el bache, ha pasado al contraataque con todo el arsenal pesado de su lobby.

Entre las medidas más importantes que se han puesto en marcha destacan los nuevos requerimientos de capital para las entidades financieras del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea, lo que se llama Basilea III, que han entrado en vigor este año. La idea es obligar a los bancos a tener en su balance más recursos propios y que éstos sirvan como colchón cuando la situación se complique. En otras palabras, se les exige capital real y con liquidez, como el dinero de los depósitos, acciones u otros activos. El problema de la crisis fue que las entidades operaban y especulaban con mucho más dinero que el que tenían –algo en principio intrínseco a este negocio– y cuando empezó a desinflarse la burbuja se quedaron sin recursos para absorber el choque. Para cumplir con las exigencias de Basilea III los bancos han tenido que conseguir dinero fresco en los mercados y a menudo sacrificar los beneficios de su negocio recurrente. Por su parte, el Banco de España ha limitado a tal efecto el pago de dividendos en efectivo al 25% del beneficio. Todas estas medidas han tenido el resultado indeseado de que las entidades hayan cerrado el grifo del crédito a las empresas, lo cual ha agravado la recesión.

Para mitigar este efecto, el BCE, presidido por el italiano Mario Draghi, que trabajó para Goldman Sachs, quizás el banco de inversión más poderoso del mundo, ofreció una “barra libre” de liquidez, dando a los bancos cientos de miles de euros a tipos de interés bajísimos. Sin embargo, en vez de usar este dinero para proveer a las empresas con los tan necesitados créditos, los bancos prefirieron comprar títulos de deuda pública cuyo interés superaba ampliamente el que les cobraba el BCE. Un negocio redondo y casi sin riesgo que en la jerga financiera se llama carry trade. En las ruedas de prensa de presentación de sus resultados anuales, Botín y González minimizaron el impacto de estas prácticas en sus cuentas.

Además de las mayores exigencias de capital previsto por Basilea III, la Unión Europea está haciendo un examen exhaustivo del estado de la salud financiera de todos los grandes bancos, los stress tests o pruebas de resistencia, cuyos resultados se conocerán en noviembre. Las entidades que suspendan deberán buscar más capital para reforzar su colchón y así estar preparadas para los malos tiempos. En teoría, las peores de la clase incluso podrían ser liquidadas o fusionadas con bancos más fuertes.

Con el fin de unificar las reglas para las 8.300 entidades financieras que operan en la UE, el Consejo Europeo, donde se sientan los 28 gobiernos, aprobó en 2009 un conjunto de normas para el mercado común. Con este manual de conducta se pretende, por ejemplo, evitar que la práctica de incentivar a los banqueros con bonus astronómicos les lleve a asumir “riesgos excesivos”, según explica un memorándum de la Comisión Europea sobre las últimas reformas del sector financiero. También se han introducido “reglas más estrictas” para los fondos especulativos (hedge funds), las ventas en corto (short shelling), una forma de apostar a que la acción de una empresa baje y que ha provocado más de una crisis en los mercados, o el negocio con derivados, productos financieros complejos como las famosas subprime que estuvieron en el origen de la crisis financiera en Estados Unidos.

Pero, sin duda, la medida más importante para evitar futuros rescates con dinero público es la implementación de un nuevo mecanismo para salvar a una entidad en apuros, la Directiva Europea sobre Resolución Bancaria (BRRD). Como recuerda la Comisión en el citado documento, entre octubre 2008 y diciembre de 2012, los gobiernos europeos gastaron un total de 591.000 millones de euros en rescatar a sus bancos, el equivalente al 4,6% del PIB de la UE. A partir de ahora, cuando un banco sufra un grave deterioro de su balance se recurrirá primero al dinero de los accionistas y los tenedores de bonos y deuda subordinada de la entidad para hacer frente a las pérdidas. En caso de que no sea suficiente, el banco recibirá ayudas del llamado fondo de resolución, una caja de contingencia para este tipo de crisis a la que toda la banca de un país debe contribuir anualmente. Sólo en último lugar se usaría dinero público para frenar la quiebra.

Hasta aquí todo muy bien, pero hay una pega importante. “En algunos casos, en particular en el contexto de una crisis sistémica, podría ser necesario abandonar este principio y permitir el uso de fondos públicos para financiar la resolución de un banco”, reza el informe de la Comisión. Este riesgo sistémico a menudo tiene que ver con el tamaño de los bancos, algunos de los cuales son considerados “demasiado grandes para caer”. Al inicio de la crisis, muchos dirigentes políticos, como la canciller alemana Angela Merkel, exigieron que nunca más un solo banco pudiera poner en aprietos al Estado porque su quiebra tuviera efectos nefastos para el conjunto del sistema financiero y por extensión el resto de la economía. No obstante, como resultado del proceso de fusiones a consecuencia de la crisis, en el que los más fuertes se han comido a los más débiles, muchos de los grandes bancos son hoy aún más grandes, como ha ocurrido en España con el BBVA, La Caixa o la nacionalizada Bankia, fruto de la fusión de Cajamadrid, Bancaja y otras cinco cajas de ahorro.

“La generación de grupos de mayor tamaño tiene sus ventajas e inconvenientes”, explica Paula Papp, experta en banca de Analistas Financieros Internacionales (AFI) en Madrid. El tamaño les hace más fuertes pero cuando se tambalean pueden arrastrar a toda la economía, explica. “El impacto negativo del too big to fail puede mitigarse en la medida que el control de estas entidades sea elevado, que las exigencias en términos de capital permitan cubrir escenarios con probabilidades de ocurrencia muy baja y que el negocio que puedan hacer con el dinero de los depositantes esté restringido. Es decir, no permitir cualquier tipo de actividad. La regulación actual también ha ido un poco por esa línea”, concluye Papp.

Pese a los avances, hay quien considera que todavía no se ha hecho lo suficiente para asegurar un control eficaz de las grandes entidades. Los principales bancos de Europa “siguen siendo demasiado grandes para caer, demasiado complejos y demasiado costosos para ser rescatados”. La advertencia es de Michel Barnier, el comisario europeo para el Mercado Interior y responsable de temas que tienen que ver con el sector financiero. En una entrevista con la agencia Bloomberg en septiembre, el político francés, que deja su cargo a finales de octubre, urge a la Comisión a actuar para cortarle las alas a los grandes bancos que suponen un riesgo sistémico. Para ello, Barnier presentó en enero un plan que prevé que las 30 entidades más grandes de la UE separen sus operaciones de inversión más arriesgadas del negocio bancario tradicional. La decisión final sobre las propuestas de Barnier corresponde ahora a la nueva Comisión de Juncker. “Los bancos tienen bastante tiempo por delante para conseguir cambiar la posición de las autoridades europeas, excepto que se produzca un nuevo crash y éste fuerce a Bruselas y a Frankfurt a imponer reglas realmente coercitivas”, afirmó en un artículo Eric Toussaint, presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM).

El sector financiero cuenta con uno de los grupos de presión más potentes de Europa. Los bancos dedican 120 millones de euros al año y 1.700 personas a actividades de lobby en Bruselas, según cifras recientes del Corporate Europe Observatory, una ONG que lucha por más transparencia y un mayor control de los grupos de presión (ver páginas 22 y 23). La última victoria del lobby ha sido el nombramiento de Hill como comisario europeo de Servicios Financieros en sustitución del combativo Barnier. Desde su paso por la Cámara de los Lores, Lord Hill no es simplemente uno de tantos políticos cercanos al sector financiero. Durante años trabajó como lobista para la banca e incluso creó su propia empresa de relaciones públicas a servicio del sector, Quiller Consultants. En una carta abierta al nuevo comisario, Juncker le recuerda sus tareas, entre ellas asegurar que la nueva regulación “tenga en cuenta las necesidades e intereses de los consumidores e inversores minoristas”, así como hacer que “los servicios financieros funcionen mejor para los ciudadanos”.

Quien reaccionó con entusiasmo ante el nombramiento de Hill fue la City de Londres, el centro financiero más importante de Europa. “Es un mensaje claro de la Comisión Europea de que un sector de servicios financieros fuerte sigue siendo una prioridad para Europa y el Mercado único”, comentó en un comunicado la City of London Corporation, el peculiar autogobierno del histórico distrito a orillas del Támesis. Menos contentos se mostraron algunos eurodiputados como el alemán Sven Giegold, de Los Verdes. “En los últimos años hemos trabajado en el Parlamento Europeo para tener una regulación más estricta de los mercados financieros. Dejar que un zorro vigile el gallinero en este área es totalmente inaceptable”, escribió en su página web. “Es una provocación que un lobista financiero sea el encargado de la regulación financiera”, argumentó.

“Una buena regulación puede resultar inútil sin una buena supervisión”, recuerda la Comisión en el documento sobre las reformas. ¿Y quién se encargará de esa buena supervisión? Con la Unión Bancaria, los 128 mayores bancos de los 18 países que componen la Zona Euro pasan bajo el control del nuevo supervisor dependiente del BCE en Frankfurt. El banco emisor está fichando a unos 1.000 empleados para el nuevo organismo. No hay cuotas por países y el requerimiento básico es un conocimiento impecable del inglés, sobre todo de la jerga financiera. “El resultado es que están entrando muchos profesionales de la City”, analizaba un veterano periodista alemán especialista en el mundo financiero durante un almuerzo privado en Frankfurt. “Eso impregnará un fuerte sello anglosajón al nuevo supervisor”. Fuentes del Banco de España aseguran, sin embargo, que están contentos con el número de españoles que han logrado un puesto en el supervisor.

El año pasado, en el quinto aniversario de la quiebra de Lehman Brothers, CEO y una treintena de organizaciones que luchan contra el poder del lobby bancario, como Attac, CADTM o Friends of the Earth, publicaron un manifiesto para pedir una reforma de calado del sector financiero. El documento recuerda las “grandes promesas” de los líderes europeos de reformar la regulación tras el estallido de la crisis y concluye que, “cinco años después, los resultados son desgraciadamente insuficientes”. Las ONG destacan que muchos de los productos financieros especulativos que originaron la crisis siguen circulando y que el mercado de derivados incluso ha crecido. “Una razón clave para este fracaso es el éxito del lobby financiero para mantener a raya una regulación eficaz”, reza el manifiesto. Otro grupo, la Alianza para la Transparencia en el Lobby y la Ética Regulatoria (ALTER-EU), advierte que los comités que asesoran a las instituciones comunitarias “suelen estar dominados por representantes de grandes grupos financieros”.

En la cúspide del lobby está el Institute of International Finance (IIF), que cuenta con 500 miembros de todo el mundo, bancos, fondos, aseguradoras y otras empresas e instituciones del sector. Su influencia es inmensa, como bien sabe el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. En dos ocasiones, en 2010 y 2011, el socialista recibió en La Moncloa al entonces presidente del IIF, Josef Ackermann, para hablar de la crisis. El banquero suizo también presidía Deutsche Bank, uno de los principales acreedores de la banca española. Ackermann frecuentaba la cancillería de Merkel y en sus visitas a España se veía con Botín, González y otros colegas. Nunca se supo qué tipo de recomendaciones le hizo a Zapatero, pero para los anales de la historia quedan la reforma laboral y, sobre todo, el cambio del artículo 135 de la Constitución (ver página 24), que prima el pago de la deuda por encima de cualquier otro gasto del Estado.

Durante mucho tiempo, el lobby luchó contra los planes de introducir un impuesto sobre las transacciones financieras, inspirado en la Tasa Tobin. Tras arduos debates en el seno de la UE, 11 países, entre ellos España y Alemania, aprobaron en mayo, a pesar de la resistencia de Londres y Luxemburgo, la tasa que entrará en vigor en 2016, aunque su nivel impositivo está lejos de lo que proponían los promotores de este impuesto.

Las nuevas reglas con las que la política y los bancos centrales pretenden domar la especulación de los mercados financieros pronto podrían sufrir otra modificación importante. En el Tratado de Libre Comercio (TTIP, en sus siglas en inglés) que actualmente están negociando la UE y EEUU con gran opacidad se habla de “un proceso hacía la convergencia de los respectivos marcos regulatorios y de supervisión para los servicios financieros”, según consta en uno de los pocos documentos internos que se han filtrado.

No son los banqueros europeos, sino sus colegas de Wall Street, los que esperan que el TTIP sirva para diluir algunas de las estrictas normas que ha impuesto el gobierno de Barack Obama. Y es que Washington ha sido más duro con sus bancos, los que provocaron la crisis y que, al igual que en Europa, engullieron enormes cantidades de dinero público. Las multas a las entidades por sus abusos ya alcanzan un total de 130.000 millones de dólares. Mientras, en Europa apenas se les ha castigado por ahora. Asimismo, EEUU ha introducido leyes estrictas para controlar mejor los mercados y proteger al consumidor. En este sentido, uno de los principales asesores de Obama, el expresidente de la Reserva Federal Paul Volcker, fue contundente en una reunión con ejecutivos de la banca en 2009 al criticar el auge de los derivados y otros productos especulativos ultrasofisticados que se inventan en Wall Street. “La innovación financiera más importante que he visto en los últimos 20 años es el cajero automático. Esto es realmente útil para la gente”, dijo, según recoge Andrew Ross Sorkin, periodista del diario New York Times, en Too Big To Fail, el celebrado relato del derrumbe de Wall Street.

Con tantos y tan importantes cambios en marcha, la banca española decidió que necesitaba una persona con gran experiencia internacional para velar por sus intereses. La elección recayó en José María Roldán. Además de su papel como máximo responsable de supervisión en el Banco de España, este economista de Teruel ha sido miembro del Comité de Supervisión Bancaria del BCE, del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea y del Comité de Supervisores Bancarios Europeos (CEBS), entre muchas otras responsabilidades en el extranjero.

No sorprende pues que Botín, González y compañía quisieran asegurarse los servicios de este profundo conocedor de lo que se cuece en el otro bando, el de los supervisores que deben controlar a los bancos. Sin embargo, el anuncio en octubre de 2013 de que Roldán sería el sucesor del veterano Miguel Martín como presidente de la patronal AEB no gustó nada a Guindos. “No es estético que una persona que hasta hace tan poco tiempo ha participado en la elaboración de las normas financieras que han dado lugar a una crisis y a un rescate de 40.000 millones que ha sido sufragado por la sociedad, se mantenga en altos cargos de responsabilidad en el sector”, escribió a la AEB. En un raro pulso entre la banca y el Gobierno, Botín y González forzaron el brazo a su excolega De Guindos, quien había sido presidente de Lehman Brothers en España. El ministro dio marcha atrás, pero cambió las normas de incompatibilidad del Banco de España. Al igual que los altos cargos del Gobierno, los principales directores del banco central deben ahora esperar dos años antes de trabajar en empresas que tengan que ver con su ámbito de responsabilidad.

Campaña de imagen

Las puertas giratorias entre política y el mundo empresarial son notorias. En el consejo del Santander se sientan el exministro de Exteriores del gobierno de José María Aznar, Abel Matutes, y Guillermo de la Dehesa, secretario de Estado de Economía con el socialista Felipe González. El banco de la llamita roja también tiene en su nómina a José Manuel Campa, uno de los responsables de la controvertida gestión del principio de la crisis como secretario de Estado de Economía con Zapatero.

Entre los objetivos urgentes del nuevo presidente del lobby financiero en España figura una campaña de imagen. “Sólo mediante una pedagogía paciente podremos recuperar un lugar en la opinión pública que sea justo”, dijo Roldán en un discurso en mayo. Se trata de una estrategia consensuada. Delante de la prensa, los grandes ejecutivos no paran de quejarse de lo injusta que les resulta la mala imagen que tiene la banca. “La crisis financiera que estamos viviendo necesita más transparencia. El origen ha estado en las cajas, no en todas, pero sí en la mayoría. Ningún banco ha obtenido ayudas. Se ha hecho un daño enorme a la reputación del sector”, lamentaba González en la presentación de los resultados anuales del BBVA en enero. Y su colega Botín insistía en que el Santander no ha recibido “ni un euro” de ayudas públicas. Es cierto, pero la ecuación de estos banqueros obvia el enorme coste que hubiera supuesto la quiebra de una caja grande o mediana. En este sentido, los 23.000 millones de euros que han costado al contribuyente el rescate y la nacionalización de Bankia suponen un dinero que también ha salvado el negocio de BBVA, Santander y demás.

Una vez que ha pasado la tormenta, el lobby bancario tiene prisa por volver a privatizar a Bankia y las otras entidades nacionalizadas. Es un objetivo compartido por la Troika, que dictó las normas de la reforma del sector en España durante los dos años que duró el rescate internacional de la banca, cuya cantidad se eleva a 40.000 millones de euros. Los adalides de las entidades financieras no admiten siquiera un debate sobre la posibilidad de convertir a Bankia en un banco público al servicio de la economía real y que podría ejercer una función anticíclica para mitigar los efectos de futuras crisis. En otro plano, durante meses, estos expertos y economistas divulgaban el mensaje de que la reforma fiscal, en la que trabajaba el Gobierno, debería reducir la carga fiscal al capital con el fin de fomentar el ahorro y la inversión. Y así ocurrió. La reforma del PP, aprobada en verano, reduce el impuesto sobre las rentas de capital desde una horquilla del 21-27% al 20-23%. Hay otras medidas que hacen más rentable los fondos, depósitos o planes de pensiones que ofrece la banca. Sin embargo, queda aún por ver si la eliminación de deducciones fiscales logra el objetivo del Gobierno: que los bancos, al igual que otras grandes empresas, acaben pagando más impuestos –hoy no llega al 10% de sus beneficios–.

No es el único favor que ha hecho el PP al sector financiero. De Guindos se peleó en Bruselas para que los bancos pudieran seguir contabilizando los créditos fiscales acumulados por las pérdidas durante la crisis como capital (ver columna de Juan Torres, en página 21). La creación del “banco malo”, la Sareb, para absorber el grueso de los activos problemáticos del ladrillo también alivió al sector –fue un requerimiento de la Troika–. Ahora, el Gobierno está negociando una solución que reduzca las pérdidas de la banca del fracaso de las autopistas de peaje.

Mucho más incómodos para los banqueros que el Ejecutivo han sido los jueces. Ahí están los centenares de juicios por la venta fraudulenta de las participaciones preferentes y otros productos financieros. La Justicia obligó al BBVA y a otras entidades a eliminar las llamadas cláusulas suelo que evitaban que las hipotecas se beneficiasen de una bajada de tipos de interés por debajo de un umbral determinado. Lo mismo ocurrió en el caso de los desahucios. Ante la alarma social, el gobierno del PP intentó arreglar el problema con un código de conducta voluntario para la banca, pero las entidades le hicieron poco caso. Finalmente, una sentencia del Tribunal de Justicia de la UE obligó al Ejecutivo a endurecer la ley para frenar los desahucios.

Por otro lado, las autoridades nacionales han tomado medidas para proteger a los ciudadanos de la banca. Una nueva ley autoriza a la Comisión Nacional de Mercados de Valores a enviar inspectores de incógnito, o incluso detectives privados, a las sucursales para que detecten malas prácticas. Pero la batalla fundamental se libra en la esfera internacional. “Creo que pretender evitar que se produzcan burbujas o crisis basadas en burbujas es una misión poco menos que imposible”, afirma Papp, de AFI: “Ninguna crisis es igual a otra y suele pasar que tras las crisis se intenta evitar que vuelva a suceder exactamente lo mismo, con resultados muchas veces no deseados porque se generan ineficiencias o huecos en la normativa que tienden a aprovecharse y son, en algunos casos, el desencadenante de la siguiente crisis. Dicho esto, creo que uno de los aspectos positivos de la regulación actual es que se han dejado abiertos márgenes de actuación para los reguladores y las entidades, permitiendo gestionar con mayor grado de holgura los momentos de tensión”.

También hay que tener en cuenta el componente psicológico de un ente tan complejo como los mercados. El famoso inversor Warren Buffett, una de las tres personas más ricas del planeta, brindó una explicación muy gráfica de cómo se originó la crisis en EEUU ante la comisión que investigaba las causas del derrumbe: “Es un poco como Cenicienta en el baile. Quizás los invitados tengan cierta sensación de que a medianoche todo volverá a convertirse en calabaza, pero es tan divertido, ¿sabes? Corre el vino y la gente resulta cada vez más guapa, la música suena cada vez mejor y piensas que basta con irse a las 12 menos cinco. De repente, miras y ya no hay relojes en la pared y ¿qué pasa? Efectivamente, todo vuelve a convertirse en calabaza. Es difícil echarle la culpa a la orquesta o a tu pareja de baile”.

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domingo, 2 de noviembre de 2014

Adagio popular


El BCE toma el control de la banca


Por Claudi Pérez
El País, 02/11/2014.

haber verdadera unión monetaria sin unión bancaria: el euro y la economía continental difícilmente pueden funcionar sin un mecanismo que rompa esa perversa interacción entre la fragilidad de los bancos y la de los Estados. Ese bucle tóxico ha sido devastador a lo largo y ancho de la crisis que estalló hace ya más de media década y sigue ahí, latente, a la espera de la próxima sacudida.

La Unión estrena esta semana un cambio sobresaliente en su arquitectura institucional, dentro de ese estado de transición permanente que es la construcción europea: el BCE asume los poderes de supervisión financiera tras los recientes exámenes al sector. Y aun así cuando se trata del euro siempre hay un pero: difícilmente puede haber una auténtica unión bancaria sin una unión fiscal y política. Porque cuando el BCE decida que hay que cerrar bancos es muy posible que haya que sacar la chequera del contribuyente: la banca es dependiente del Estado, como se demuestra cada vez que asoma las orejas una crisis, y hay países que ya no tienen músculo suficiente para pagar esa factura. Sí, es muy sencillo: no hay verdadera unión monetaria sin unión bancaria; y no hay verdadera unión bancaria sin unión fiscal.

La unión bancaria es una de los escasos efectos positivos de la crisis. Porque a pesar de las tácticas de distracción, el problema de Europa era y es la banca, empachada de deudas, incapaz de prestar, abrazada al Estado y a la barra libre del BCE, con sectores financieros cada vez menos europeos, más nacionales. Por eso ese es el cambio más ambicioso desde la adopción del euro: la transferencia a las autoridades europeas de la supervisión de los bancos, y el poder de cerrarlos usando dinero común, en un continente en el que antes no se dejaba quebrar ni a las lavanderías. Música celestial para el desarrollo de la construcción europea, y para mejorar el funcionamiento de un sistema financiero disfuncional, capaz de desestabilizarlo todo por su querencia por arriesgar demasiado. Al menos en teoría. Porque la realidad es más prosaica; más espinosa. Una unión bancaria requiere tres pilares: un supervisor común; una autoridad de resolución —de cierre— de bancos con un cortafuegos potente, que permita bajar la persiana de una entidad sin provocar grandes líos; y un esquema de garantía de depósitos común, que certifique que un banco español es tan fiable como uno alemán. Sin eso, la resistencia de la unión bancaria está en entredicho. Y Europa ha andado apenas la mitad del camino.

El supervisor asume el martes plenos poderes para los 130 grandes bancos continentales, y la posibilidad de poner la lupa en cualquiera de las 6.000 entidades de la eurozona a la más mínima sospecha. "Es un paso positivo, porque los supervisores nacionales han sido demasiado suaves en los últimos años, demasiado complacientes con sus campeones nacionales", apunta Nicolás Veron, del laboratorio de ideas Bruegel. Pero faltan cosas. "En la parte de resolución, ni el proceso de toma de decisiones está claro ni el cortafuegos, 55.000 millones que no estarán al completo hasta dentro de 10 años, tiene suficiente munición: Royal Bank of Scotland necesitó por sí solo una cantidad parecida. Y el esquema de garantía de depósitos ni siquiera se ha empezado a debatir", añade Veron.

La semilla del proyecto echó a andar en 2012, con la crisis de Bankia asustando a los líderes continentales, y después de que la banca irlandesa se llevara por delante al Estado, al Gobierno y prácticamente a toda la isla verde. Los objetivos del Consejo Europeo de entonces sentaban las bases de una idea luminosa: "Es imperativo romper el círculo vicioso entre los bancos y la deuda soberana", y será posible usar el mecanismo de rescate europeo (el Mede) para "recapitalizar directamente" los bancos en caso de problemas, incluso para los activos tóxicos heredados, pensando en los males de España, Irlanda y quizá de Italia.

En los meses posteriores, Berlín se encargó de peinar convenientemente todo lo que no le gustaba. Y al final "ni se rompe ese vínculo bancos-soberanos ni hay posibilidad de recapitalización directa salvo en casos excepcionales. Alemania impidió mayor ambición con esa actitud casi religiosa de evitar cualquier cosa que suene a mutualización", critica Paul de Grauwe, de la London School of Economics.

"El proyecto, tal y como está, es perfectamente válido para combatir crisis normales. Pero en medio de un estancamiento que va para largo y tiene peligrosas tendencias deflacionistas, ya no es descartable un accidente serio en Europa, que provocaría graves heridas en los bancos. En ese caso habría que volver a improvisar, porque esta unión bancaria se queda coja", apunta Barry Eichengreen, de Berkeley. "Para que el mercado monetario, bancario y de capitales europeo funcione correctamente se requieren pasos adelante en la unión política y fiscal. Y para ello, unas dosis de confianza entre los socios que a día de hoy no existe. Si quiere mi opinión, a Europa le queda un durísimo trayecto por delante", añade.

Se trata, en fin, de una unión bancaria a medias, light, según las fuentes consultadas en Bruselas y en Fráncfort. La unión fiscal que requiere una unión bancaria de veras aún queda lejos, sigue siendo la inalcanzable utopía europea de toda la vida. Las utopías, desde Tomás Moro, han desempeñado siempre el papel de liebres mecánicas, perseguidas ferozmente pero jamás alcanzadas por los galgos. A cada crisis, Europa se va acercando a la liebre: al cabo, la UE ha demostrado una resistencia extraordinaria, y en cada aprieto consigue que se violen tabúes, se crucen líneas rojas y se reescriban normas, en esa Europa de las reglas eternamente cambiantes; ningún tratado —muy a pesar de los alemanes— puede anticipar la creatividad de la historia. Por eso la unión bancaria es un paso capital para reforzar la construcción europea, según los mandarines del euro y a juicio de la mayoría de los analistas. Pero también por eso, porque la liebre siempre se escapa, es una vez más insuficiente: una unión bancaria que se queda en tierra de nadie, que no es de paja pero tampoco de ladrillo; una unión bancaria de madera, aún a merced de aquel lobo de la fábula, que soplaba y soplaba.

En esta interminable crisis europea, el lobo es el sistema financiero. Y los soplidos se convierten a menudo en viento huracanado por la inestabilidad congénita asociada a la banca —según el olvidado Hyman Minsky—, que a pesar de la supuesta magia del mercado provoca líos a cada poco: las crisis bancarias se suceden con una regularidad pasmosa que no ha dejado de acelerarse en los últimos 30 años de desregulación y abuso de la hipótesis de los mercados eficientes y las expectativas racionales "y demás ideas que han ido demasiado lejos", según el analista Martin Wolf. Por eso expertos como Martin F. Hellwig, del Instituto Max Planck, o Ángel Ubide, del Peterson Institute, reclaman una vuelta de tuerca a la regulación asociada a las novedades de la unión bancaria. Anat Admati, de Stanford, asegura que Europa no deja de dar pasos en la dirección adecuada "y aun así su situación es particularmente frágil, por la simbiosis entre Gobiernos, reguladores y bancos. La unión bancaria supone dar varios pasos adelante. Pero cuando se mira con atención a los detalles da la impresión de que el problema sigue intacto. Todo lo que ha hecho Europa desde el estallido de la crisis es reforzar sus reglas fiscales, dar ayudas a los países con problemas y poner en marcha el supervisor". "Si los enormes riesgos que están ahí derivan en una nueva crisis y vemos fenómenos como reestructuraciones de deuda pública, los bancos se verán de nuevo en medio de graves tensiones", añade Xavier Vives, del IESE.

Ese es el miedo que atenaza a la UE. En público, los altos funcionarios europeos hacen esfuerzos por instaurar una narrativa optimista: España e Irlanda mejoran, la recuperación se ha desacelerado pero sigue ahí, los exámenes del BCE han devuelto confianza a los bancos, hay signos positivos aquí y allá. En privado, "los riesgos económicos, financieros, políticos y sociales ponen los pelos de punta", resume una fuente de la Comisión. El escenario central del mundillo económico es un estancamiento secular con tensiones desinflacionistas: sin crecimiento ni inflación ni reestructuraciones ni posibilidad de devaluar será difícil pagar las deudas, "y tras siete años de vacas flacas, es normal que cada vez más gente tenga dudas", apunta un crítico Philip Legrain, exasesor de José Manuel Barroso en la Comisión.

"Incluso en lo financiero, la fragmentación persiste. Los tipos de interés de la deuda pública en la periferia han bajado, pero el crédito lleva 29 meses cayendo y las empresas y los bancos del Sur pagan intereses más altos. El BCE pudo usar sus exámenes para agilizar todo el proceso de saneamiento, pero los resultados generan dudas. Suspenden 25 bancos, y se necesitan solo 10.000 millones de euros de capital, cuando hay estudios serios que hablan de necesidades de casi medio billón de euros", dice Legrain.

A pesar de los pesares, el BCE es la gran estrella de esta crisis. Mario Draghi va forjando su leyenda: sacó a la eurozona de la peor de sus pesadillas en 2012 con aquel whatever it takes ("haré todo lo necesario"), se inventó una fórmula para asustar a los mercados sin usar un solo euro, ha evitado un accidente en la banca con las sucesivas barras libres de liquidez y, en fin, "es el tipo que ha dicho de forma más lúcida lo que necesita Europa: inversión, flexibilidad fiscal donde sea posible, reformas y más política monetaria", apunta Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión. Ahora, el Eurobanco tiene más músculo: junto a sus poderes en el control de la política monetaria, se convierte en un 'zar de la banca'.

El BCE se hace mayor: "No solo asume más responsabilidad, sino que ha podido ver de cerca cómo están las entidades y eso le obliga a madurar de golpe: ya no solo debe mirar hacia la inflación, sino también a la estabilidad financiera. Y no puede haber estabilidad si el crecimiento no vuelve. Eso implica más medidas extraordinarias en Fráncfort; siempre que Draghi logre convencer a Berlín", avisa De Grauwe.

Francesco Papadia, ex alto funcionario del BCE, asegura que tanto los últimos exámenes como la puesta en marcha del supervisor son "progresos importantes", pero también sostiene que queda mucho por hacer: "Lo más urgente es detener la renacionalización del sistema bancario; la suavidad con la que actuaban los supervisores nacionales con algunos de los excesos en la banca no podía tolerarse por más tiempo. El BCE puede presionar ahora para reducir la concentración de deuda nacional en la cartera de las entidades financieras, por ejemplo", cierra.

Pronosticar lo que puede suceder con el euro supone una especie de expedición al horizonte. Pero es evidente que la economía no respira nada bien, a pesar del optimismo irresponsable de ciertos sectores. La debilidad de la banca afecta no solo a las economías que más han sufrido la crisis, sino también a los países que hasta ahora gozan de mayor estabilidad: los problemas en Italia son evidentes, y la marea sube hacia Francia, incluso a orillas de Alemania en algunos ámbitos.

Las políticas del BCE han logrado estabilizar el sistema, pero sin resolver el mar de fondo. La unión bancaria llega con varias promesas bajo el brazo. A partir de aquí, llega lo más difícil: para limar las deficiencias del proyecto se requiere solidaridad —otra de las maneras de decir dinero—, y en ese punto todo es siempre más peliagudo. En caso de jaleo manejable, el sistema está claro: antes de poner un solo euro para salvarlos, las entidades deberán vender activos, castigar a los accionistas y a los poseedores de deuda de baja calidad.

Deberán, en suma, imponer pérdidas a los acreedores para rebajar la factura de las ayudas. Y en caso de crisis sistémica ahí siguen los contribuyentes. "Puede sonar poco elegante en la semana de la puesta de largo del BCE, pero entrado ya el octavo año de la crisis, todavía hay que encontrar la forma de manejar los inmensos volúmenes de deuda en Europa", cierra Charles Wyplosz, del Graduate Institute. 

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http://economia.elpais.com/economia/2014/10/31/actualidad/1414786101_588175.html



viernes, 31 de octubre de 2014

Vidas paralelas


¡Recordad a Cantillón!


José Francisco Bellod Redondo
Público.es, 29/10/2014.

Aunque al economista Richard Cantillón (1680-1734) se le recuerda principalmente por las circunstancias luctuosas de su muerte (fue asesinado y su casa incendiada para ocultar el homicidio), hizo una aportación básica en la Historia del Pensamiento Económico, a saber: el efecto de un aumento de la cantidad de dinero en la economía depende del “modo” en que este aumento tiene lugar, y de cómo y a quién se haga llegar ese dinero adicional. Cantillón estaba en lo cierto y la historia reciente le da la razón.

El Banco Central Europeo ha practicado una política monetaria expansiva desde septiembre de 2008 (quiebra de Lehman Brothers), con grandes inyecciones de dinero barato vía préstamos a la banca privada europea. En enero de 2013 el BCE batió el récord de dinero prestado: más de 907.000 millones de euros a tipos inferiores del 0,25%. En el caso de la banca española, el récord de préstamos solicitados al BCE se registró en agosto de 2012: casi 389.000 millones de euros, más de un tercio de nuestro PIB… de los que actualmente aún se deben casi 155.000 millones.

Y sin embargo, esta política de dinero abundante y barato, lejos contribuir a la recuperación de la economía europea, nos aboca a una tercera recesión. La razón radica en el modo elegido para su instrumentación: utilizar la banca privada como intermediario en la ejecución de la política monetaria.

Craso error: como un oso que acumula alimentos antes de hibernar a la espera de la primavera, la banca privada acumula dinero barato, pero no lo presta, a la espera de que vuelvan los buenos tiempos. Pero con esa actitud sólo consigue deprimir más la economía y que sean cada vez más las familias incapaces de hacer frente a sus deudas: por eso la tasa de morosidad supera ya el 13%, y no cede pese a los anuncios de recuperación que propaga el Gobierno.

La realidad es que a pesar de los ingentes recursos recibidos, el crédito a familias y empresas lleva 58 meses contrayéndose: al no prestar, la banca privada impide que la actividad económica despegue y es causante de más morosidad. Un círculo vicioso que sólo pueden romper los poderes públicos con una política económica expansiva en los ámbitos fiscal y monetario.

¿Podían haberse hecho las cosas de otra manera?

Desde luego, aunque todas las alternativas chocaban con la línea de flotación del pensamiento neoliberal que domina las instituciones europeas.

En primer lugar podría haberse establecido cierta condicionalidad al dinero barato del BCE: exigir a los bancos prestatarios el cumplimiento de ciertas metas de crecimiento del crédito a familias y hogares. Y poner límites a los tipos de interés por operaciones de crédito al consumo y por la utilización de tarjetas de crédito. Además, hubiera sido muy efectivo utilizar el sistema de banca pública para canalizar el dinero a los ciudadanos. En particular, hubiera sido muy útil utilizar la red capilar de oficinas de las cajas de ahorro para ese empeño. Pero España ha hecho todo lo contrario: desde los años 90 se embarcó en una irresponsable carrera por privatizar la banca pública (Caja Postal, Banco Exterior de España, Banco de Crédito Local, etc.), y las cajas de ahorro han sido transformadas a la fuerza en bancos privados para regocijo de los grandes banqueros de siempre.

En segundo lugar, debería haberse inyectado parte de ese dinero en las administraciones públicas a tipo de interés cero, facilitando políticas keynesianas y ahuyentando a los especuladores que se ceban con la prima de riesgo. Si hay dinero al 0% de interés para la banca privada, ¿por qué no puede haberlo para los gobiernos de España o Grecia? Antes de la crisis, el 15% del déficit obedecía al pago de intereses de la deuda pública, hoy supera el 55%.

La especulación nos cuesta dinero a los contribuyentes y a los usuarios de los servicios públicos: el BCE podía haberla evitado prestando a los gobiernos para que éstos no hubieran tenido que acudir a unos mercados dominados por los especuladores. Además, una parte sustancial del déficit tiene carácter coyuntural o cíclico: se debe a que la economía está funcionando por debajo de sus niveles “normales”, y por tanto los ingresos fiscales también son muy inferiores a los que corresponde a un nivel de pleno empleo.

Una política expansiva que reactive la economía generaría recursos tributarios suficientes para reducir de un plumazo el déficit público en 3,8 puntos del PIB. Habríamos evitado los conocidos recortes presupuestarios, que no sólo han deteriorado los servicios públicos, sino que han contribuido a prolongar la crisis económica al deprimir la demanda agregada.

En tercer lugar, debería haberse instrumentado un plan de rescate a las familias: el elevado endeudamiento de los hogares pesa como una losa sobre el consumo y lastra la recuperación económica. Dicho endeudamiento puede reducirse con la creación de un fondo para facilitar una moratoria a las familias incapaces de hacer frente a sus monstruosas hipotecas. Habrían bastado unos 45.000 millones de euros: apenas el 12% del dinero prestado a la banca.

Y también hubiera sido oportuno incorporar un plan fiscal para la quita parcial de la deuda de los hogares a costa de los balances de la banca: esas deudas nunca debieron contraerse porque son resultado de la especulación inmobiliaria que elevó artificialmente el precio de las viviendas, y no es justo ni eficiente que se paguen en su totalidad. Habríamos evitado desahucios, el menor endeudamiento habría dinamizado el consumo y, a la postre, hasta la banca se había beneficiado de esta política porque todo ese dinero habría fluido por el circuito bancario.

Pero, para desgracia nuestra, el dogmatismo de quienes nos gobiernan impide implementar soluciones creativas en materia de política económica.

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El sistema se tambalea


Andalucía podrá tener una banca pública


Por Pedro Vaquero
Público.es, 29/10/2014.

Los dos socios del Gobierno andaluz, PSOE-A e IU LV-CA han acordado aprobar simultáneamente el anteproyecto de Presupuesto de la Junta de Andalucía para 2015, y la creación mediante ley de un Ente  de Crédito Andaluz (ECA). No ha sido fácil llegar a este acuerdo:

Primero, porque hacer un presupuesto progresista para 2015 tenía su dificultad en sí mismo, pues los ingresos provenientes de Hacienda del Estado van a ser recortados en 600 millones: 180 menos del sistema de financiación, 420 de no disponibilidad del ajuste del déficit, que tiene que bajar al 0’7% en 2015 desde el 1% permitido por el Gobierno central para 2014, que no se sabe si se cumplirá del todo. Además, del presupuesto de 2013, el Gobierno ha entregado anticipados 426 millones de más a la Comunidad Autónoma de Andalucía, que pretende ahora recuperar; el Gobierno de la Junta piensa que no va a tener que pagar nada. Si el déficit del 2014 se pasa del 1%, el presupuesto para 2015 tendrá que ajustarse más.

NO NOS LO HAN PUESTO FÁCIL

No se lo ha puesto fácil Montoro a Andalucía: el Fondo de Convergencia destinado a nuestra tierra son unos 400 millones, mientras que a Cataluña se le dan 600 y pico, etc. El Gobierno andaluz cree en la posibilidad de no tener que descontar los 426 millones, pues puede negociarse con el Gobierno central una moratoria de un año y posterior fraccionamiento de pago a lo largo de los siguientes 20 años. Y para remate de dificultades, hay que justificar antes del 1 de junio de 2015 los Fondos Europeos de 2013.

El acuerdo de los socios del cogobierno andaluz sobre el presupuesto de 2015 se ha realizado sobre la base de incrementar el gasto en Educación y  Sanidad (destinando 50 millones para recuperar la jornada al 100% de los sanitarios, a lo largo de 2015), y por la especial dedicación del Gobierno central a las inversiones en Fomento, el incremento de la Consejería de Fomento en casi un 20%. Además del compromiso del Gobierno andaluz de devolver el complemento autonómico de la paga extra a los empleados de la Junta de Andalucía. Obviamente habrá recortes en gasto corriente, y en algunas consejerías, pues siguen siendo unos presupuestos sometidos a la disciplina fiscal, aunque matizada por la política de resistencia practicada por el Gobierno andaluz.

EL PSOE NO QUIERE BANCA PÚBLICA

Segundo, porque respecto a la concepción del Ente de Crédito Andaluz, no había un entendimiento inicial entre los socios: 1º, porque el PSOE-A rechazaba que esa ley fuese el condicionante para que IU diera el visto bueno al presupuesto de 2015; 2º, porque IU sabía que si no se producía un acuerdo simultáneo sobre los dos asuntos (presupuesto 2015 y entidad de crédito andaluza), el proyecto de banca pública andaluza no iba a salir hacia adelante en las condiciones en que inicialmente se habían pactado; pues el PSOE-A de Susana Díaz no quiere una banca pública andaluza, sino tan solo sustituir los mecanismos utilizados hasta ahora para vehicular el crédito a las empresas (fondos reembolsables, sociedades de garantía de crédito, IDEA, etc.) por un instituto de crédito andaluz parecido al ICO, pero de ámbito andaluz. Y ese no era el acuerdo al que se había llegado en dos ocasiones: primero, en reuniones bilaterales de delegaciones de ambos partidos; segundo, en el contexto de los respectivos grupos parlamentarios.

¿En qué consistía el acuerdo? Fundamentalmente, una entidad financiera (sociedad mercantil propiedad exclusiva de la Junta de Andalucía, dependiente del Parlamento) que, sin tener que separarse del objetivo de facilitar el crédito a las empresas andaluzas, y especialmente a las pymes, la economía social y los autónomos, amplíe su perspectiva de futuro posibilitándosele la capacidad de financiarse no solo con lo aportado desde los presupuestos de la Junta de Andalucía, sino recabando financiación de los mercados financieros, públicos o privados, españoles y extranjeros, o incluso de los depósitos y el ahorro de los propios andaluces.

NO SE TRATA DE ABRIR OFICINAS

No se trata de montar oficinas bancarias en cada rincón de Andalucía, ni de competir con la banca privada. Pero sí se trata de abrir la posibilidad de que en el futuro se pueda convertir en una auténtica banca pública andaluza lo que hoy nace como una especie de instituto de crédito. Se trata de posibilitar un proceso: desde la mera reestructuración de los fondos puestos a disposición de los empresarios andaluces por los diversos instrumentos de las consejerías de la Junta (propósito inicial del PSOE-A), pasando por la fase de ampliación de las fuentes financieras de la Junta para dar crédito al tejido productivo andaluz (el que diseña el anteproyecto de ley aprobado), hasta llegar a la consolidación de una auténtica banca pública andaluza (ideal de IU LV-CA, pero no de máximos). La llave para abrir esa puerta de evolución del ente de crédito andaluz que se crea, es la solicitud de ficha bancaria al Banco de España por parte de la Junta de Andalucía.

Y esa ha sido la mayor dificultad. Susana Díaz se ha empeñado durante los últimos meses en boicotear ese acuerdo de solicitar ficha bancaria para este ente de crédito andaluz. Su modelo de sistema financiero es reunirse con los banqueros poderosos de España (Botín padre, Botín hija, Fainé, González) para que le limosneen a Andalucía alguna que otra ayudita. Al final se ha tenido que tragar su orgullo y acceder a la propuesta de IU.

EL ACUERDO LO DICE BIEN CLARO

El texto acordado añade una Disposición Adicional Única que dice así: “Una vez constituida la sociedad, la entidad procederá a solicitar, previo acuerdo del Consejo de Gobierno, la autorización administrativa prevista en el Real Decreto 1245/1995, de 14 de julio sobre creación de Bancos, actividad transfronteriza y otras cuestiones relativas al régimen jurídico de las entidades de crédito”. Aunque no la mencione explícitamente, ahí está la obligación por parte del Gobierno andaluz de autorizar la solicitud de la ficha bancaria, que tiene hacer la sociedad una vez constituida.

Así pues, la banca pública andaluza es una posibilidad dependiente de tres variables: a) que el Gobierno andaluz no retrase el acuerdo de solicitud de ficha bancaria al Banco de España; b) que el Banco de España le otorgue la ficha bancaria al ente de crédito andaluz; c) que la correlación de fuerzas futura favorezca al ala izquierda del Gobierno andaluz, para que la posible evolución de la sociedad ahora proyectada acabe siendo una auténtica banca pública.

El mérito de IU LV-CA es que su coherencia ha conseguido finalmente vencer las resistencias del ala más derechosa del Gobierno para abrir esa realidad evolutiva, esa posibilidad.

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jueves, 30 de octubre de 2014

Sin perdon


Tarjetas black, una gran derrota y un gran reto


Por Ignacio Muro Benayas
Público.es, 29/10/2014.

Determinados detalles de un acontecimiento suelen ser el camino más directo para explicar su esencia. Decía Kapuscinski, maestro de periodistas, que es “a través de lo pequeño como se percibe mejor el todo”. Así pasa con algunos de los detalles descubiertos en el uso de las tarjetas black, es en esas pequeñas gotas expresivas donde se percibe mejor el alma del deterioro de nuestras instituciones.

Pero no nos distraigamos demasiado en los detalles escabrosos: la esquilmación de recursos públicos de nuestro país, no se produjo en la sección de electrodomésticos de El Corte Ingles, ni en las siestas hoteleras de 500€, se produjo en operaciones como la concesión de 4.000 millones de euros a Martinsa-Fadesa en plena crisis, una operación construida para socializar perdidas. Qué votaron en el Consejo y cómo se construyó y aprobó esa operación y otras parecidas que blanquearon balances, sin respaldo, de empresas amigas, es el asunto. Porque en esas pocas operaciones aprobadas a toda prisa es donde se concentraron buena parte de los desequilibrios patrimoniales que provocaron el “rescate” de más de 23.500 millones de euros de Bankia.

Por eso, a pesar de la magnitud de los gastos, no fue una operación cara, sino barata. Las tarjetas debieron servir y eso es lo triste (y lo corrupto) para que los consejeros miraran a otro lado. Si, consciente o inconscientemente lo hicieron, es la mejor demostración de que “el sistema funcionó”, y demuestra que era un trabajo bien planificado y medido, una operación construida desde la cúpula del poder de la Caja para amodorrar conciencias y frenar la voluntad de control (la colectiva pero también la individual, uno a uno) de los consejeros. Y todo apunta a que lo consiguieron. La participación de sindicatos, partidos y otros sectores ciudadanos en el gobierno corporativo no solo se ha demostrado inútil como control social, que era su objeto, sino que ha servido para legitimar la política de rapiña generalizada que conocemos.

¿Cómo podemos los defensores de la democratización del aparato productivo asumir esta tremenda derrota colectiva, que afecta a la esencia de lo que entendemos por buen gobierno democrático, sin buscar las causas profundas y apuntar soluciones radicales? Empecemos defendiendo, con rigor y ardor, que las razones de tan singular “mal gobierno” no surgen de la naturaleza de las Cajas, como sinónimo de banca pública, ni en su caracter de instrumento financiero al servicio de los gobiernos regionales, ni en la participación de los sindicatos u otros sectores interesados, como los impositores, todos ellos representantes de stakeholders, que la mejor doctrina progresista defiende deben ser la base del control societario.

Recuperar la iniciativa exige identificar las causas profundas de la situación actual que, sin duda, están conectadas al deterioro de las formas democráticas y a la ausencia de un espíritu de vigilancia social en la izquierda institucional. No comparto, por ejemplo, las conclusiones precipitadas que hace Toxo, secretario general de CCOO, y que utilice la lógica del coste-beneficio como balance del pasado y justificación para excluir la participación futura de CCOO y los trabajadores en los Consejos de Administración.

Porque la causa esencial no está en esa participación sino en cómo se produce. Está en los denominados “problemas de agencia” implícitos  en toda delegación de poder: en que los cargos no se renovaban nunca; en que Moral Santin, y los representantes sindicales, llevaban decenas de años allí, conviviendo con los Blesa de turno en una rutina imaginaria de poder, (mal)educados en tolerar las infinitas triquiñuelas de las puertas giratorias; que los que se decían representantes de los impositores eran una filfa que no representaban a nadie; que  la renovacion de los liderazgos sociales ha estado sometido a la lógica de las burocracias; en que una izquierda sin rumbo se inhibió de educar a la sociedad en una actitud “in vigilando”. Y en que el capitalismo financiero y, especialmente, su versión especulativa de raíz inmobiliaria (la peor versión, la madrileño-valenciana) es, en esencia, una gran maquinaria de corrupción social, pues solo prospera desde su capacidad de compra de voluntades.

Y aquí viene una segunda derivada del asunto. Mientras las evidencias de mal gobierno en la gran banca global, -subprimes y otros activos toxicos- causantes de la gran crisis, se ha saldado sin cambios reguladores que garanticen que lo ocurrido no se volverá a repetir, los mismos que miran para otro lado, “escandalizados por el mal gobierno de las cajas”, se han servido de sus despilfarros para justificar su culpabilizacion, desmontaje y privatizacion en beneficio de la gran banca privada. Y lo ha hecho a toda prisa, dando ejemplo, precisamente, de desgobierno, en procesos que han provocado una segunda y descarada apropiación indebida de recursos colectivos a favor de sus gestores. Donde antes había instrumentos de política industrial y financiera de proximidad para PYMES, en manos de los gobiernos regionales, ahora hay una tremenda concentracion de poder en manos de bancos globales, que por su tamaño son considerados sistémicos, -Santander, BBVA, CaixaBank- es decir, fuera del control de las instituciones democráticas nacionales. Y esto, para las fuerzas progresistas, es en sí una segunda gran derrota, pues nos quita un instrumento central de política financiera.

Ante esta doble derrota, no nos queda más remedio que revitalizar la lógica del control social. Puede que los sindicatos no deban estar en los consejos de administración pero sí en otras instancias de poder. Y, sobre todo, puede que sean los trabajadores quienes deban de asumir, en elecciones directas, esa posicion de control, sin mediación institucional de los sindicatos. Pero de ninguna forma es el momento de dar sensación de retroceder porque es aumentando la voluntad y perfección del control social donde nos jugamos el exito de cualquier propuesta de progreso. Y eso, en las empresas, pasa sin duda por avanzar en la construcción de contrapoderes democráticos sobre el monopolio de poder de los Blesa de turno. Ahí está la raíz de las ineficiencias sociales y democráticas, el verdadero cáncer que hay que extirpar.

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martes, 28 de octubre de 2014

Verdugos


El FROB detecta 2.600 millones en operaciones irregulares en los bancos intervenidos


Público.es, 28/10/2014. (Extracto).

El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), el fondo de rescate de la banca española, ha identificado 42 operaciones financieras irregulares en entidades financieras por valor de 2.600 millones de euros, ha adelantado el martes el ministro de Economía, Luis de Guindos. "Según las estimaciones preliminares del FROB y con los datos conocidos hasta la fecha de las 42 operaciones potencialmente irregulares, se habrían producido quebrantos por un total aproximado de más de 2.600 millones de euros", ha dicho Guindos en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados.

En estas operaciones se incluyen 23 operaciones irregulares que el FROB remitió a la Fiscalía por valor de 1.500 millones detectadas en Catalunya Banc (CX) y Novacaixagalicia. Se trata principalmente de operaciones de créditos o refinanciaciones de inmuebles detectadas en su mayoría entre 2005 y 2008. Además, el FROB se encuentra personado en 19 causas penales, de las que el grueso tiene que ver con supuestas irregularidades en la concesión y cancelación de préstamos que perjudicaron a las entidades y beneficiaron a "algunos" gestores.

El titular de la cartera de Economía ha explicado que adicionalmente el FROB estaba analizando operaciones irregulares de hipotecas a particulares concedidas entre 2004 y 2007 en Catalunya Banc por un "volumen grande" que no quiso cuantificar. "Se relajaron todos los sistema de control, eso llevó a situaciones de mora y de refinanciaciones muy por encima de lo que sería la media del sector en España y lo que se puede considerar, dada la crisis, niveles de morosidad normales, y por lo tanto el FROB lo está investigando. Es mucho dinero", manifestó.

Fuentes judiciales han confirmado que el fiscal Anticorrupción Fernando Maldonado está estudiando la documentación que le ha enviado el FROB sobre 16 operaciones presuntamente irregulares efectuadas por CX que habrían causado un perjuicio económico de 900 millones de euros. Según estas fuentes, se trata de operaciones de financiación y refinanciación para la adquisición de inmuebles y/o participaciones en sociedades, así como refinanciación para la adquisición de sociedades. También hay renegociaciones de préstamos con reducciones de garantías, cancelaciones de deudas (sea por compraventa de activos y/o dación en pago), y ventas de inmuebles adjudicados u operaciones de inversión (por ejemplo, en situaciones precarias desde el punto de vista económico o patrimonial).
 

Tarjetas opacas

La decisión del FROB de trasladar estos casos a la Fiscalía se produce en un momento en el que el escándalo de las tarjetas opacas en Caja Madrid  y Bankia, que investiga la Audiencia Nacional, ha reavivado la indignación popular contra los excesos del sector financiero español durante los años de la burbuja del ladrillo. A este respecto, Guindos ha defendido la actuación "sin cortapisas" realizada por el  FROB ante el escándalo de las tarjetas opacas que usaban los consejeros de Caja Madrid y de Bankia hasta mayo de 2012, y ha asegurado que esta situación no se ha dado en ninguna otra entidad financiera nacionalizada.

El ministro ha garantizado que el FROB, encabezado por Antonio Carrascosa, sigue recibiendo y analizando diferentes informes forensic sobre las entidades que han recibido ayudas públicas.  Así pues, el titular de Economía ha avanzado que en la próxima junta rectora del FROB se remitirán a la Fiscalía más operaciones supuestamente irregulares en las entidades con ayudas públicas.

De lo que se trata a partir de ahora, ha indicado Guindos, es de que no se repitan en el futuro "situaciones deleznables" como estas, y esto sólo será posible aplicando políticas de transparencia, ejerciendo un control riguroso y de respeto a la legalidad. Así, en los próximos meses el Gobierno va a trasponer una directiva comunitaria sobre resolución de entidades de crédito, medidas que en parte España ya incorporó en 2012, con objeto de que el contribuyente no asuma no asuma la totalidad del coste en futuras crisis bancarias. De este modo, serán los accionistas y los acreedores los primeros en asumir perdidas.

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Ética bancaria


Fumata blanca: Habemus Banca Pública


Público.es, 27/1072014.

El coordinador general de IU Andalucía, Antonio Maíllo, ha anunciado hoy un acuerdo "global" con el PSOE para la aprobación del anteproyecto de ley de presupuestos de Andalucía para 2015 y el ente público de crédito, que "debe de ir" también mañana al Consejo de Gobierno.

En rueda de prensa, Maíllo ha mostrado su satisfacción por la consecución de este acuerdo sobre la banca pública, cuya aprobación "en coincidencia" con los presupuestos había puesto IU -socio de gobierno en la Junta- como condición para apoyar las cuentas del próximo año.

Ha resaltado que el acuerdo de banca pública se alcanza "de conformidad" con las conclusiones del grupo de trabajo del Parlamento, que "se han traducido en anteproyecto de ley" para dar credibilidad al cambio de modelo productivo andaluz en una norma que ha vuelto a calificar como "estratégica".

Así, ha detallado, se constituye el ente público de crédito "como sociedad anónima, con petición de ficha bancaria, para la obtención de recursos fuera de lo que son los fondos presupuestarios, sean estos el acceso al mercado internacional, a los fondos del gobierno nacional o fondos europeos, o sean también de la obtención de fondos privados de clientes".

Para Maíllo, todo esto se produce además en un momento "muy importante", cuando se han conocido los test de resistencia de la banca privada, que "ha sido ayudada con fondos públicos, dice que muestra solvencia, pero sigue sin dar crédito a las familias y las empresas".

"Un instrumento público que haga lo que no hace la banca privada"

El líder regional de IU ha reconocido que este objetivo tiene "un recorrido y un trámite parlamentario", pero ha alabado que pueda estar en funcionamiento a lo largo de esta legislatura y que con la aprobación del anteproyecto de ley por el Consejo de Gobierno se inicie "el debate en una sociedad que necesita un instrumento público que haga lo que no está haciendo la banca privada".

"Es uno de los objetivos más ambiciosos de esta legislatura, sienta las bases de un modelo productivo diferente al del resto de las comunidades autónomas, afronta un debate que puede servir de referencia y ejemplo a éstas y resuelve a medio plazo, por su ambición y carácter estratégico, lo que era una asignatura pendiente", ha enfatizado.

Maíllo ha subrayado que la denominación de la entidad será "ente público de crédito" y que lo importante es "la esencia del mismo y su evolución a una banca pública" con una petición de ficha bancaria en la que "habrá que vérselas" con el Banco de España, pero que responde también, ha resaltado, a una "unánime petición" de agentes sociales y económicos para su creación.

Preguntado sobre si consideran que IU "ha ganado" en la negociación con el PSOE -que rechazaba hablar de banca pública-, Maíllo ha declinado "entrar en esas claves" y ha afirmado que "obras son amores y no buenas razones", y que lo único que han hecho las dos fuerzas que sustentan el Gobierno es "ser leales" a las conclusiones del grupo parlamentario.

"Nosotros estamos contentos, pero creo que estamos contentos todos, porque se traduce la conclusión de un instrumento que va a dar mucho que debatir y que es la construcción de esperanza de un camino absolutamente diferente al que lleva a la ruina al país", ha dicho Maíllo, que cree que ha habido "más de bruma mediática que de realidad" en las supuestas discrepancias en la negociación.

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lunes, 27 de octubre de 2014

Comisiones bancarias abusivas


Cómo se llega a ser super rico


Por Vicenç Navarro
Público.es, 27/10/2014.

La característica definitoria de los tiempos que vivimos es la enorme concentración de la riqueza y de las rentas, consecuencia, en gran parte, de las políticas públicas aplicadas a la mayoría de la población por gobiernos de sensibilidad neoliberal a los dos lados del Atlántico Norte (Norteamérica y Europa Occidental) desde los años ochenta. El Presidente Regan en EEUU y la Sra. Thatcher en el Reino Unido iniciaron estas políticas, extendidas desde entonces a la mayoría de países de aquellos continentes. Estas políticas fueron la respuesta de las clases dominantes a las conquistas políticas, sociales y laborales conseguidas predominantemente por el mundo del trabajo. De ahí que un elemento común de aquellas políticas públicas neoliberales fuera un ataque frontal al bienestar social de las clases populares de aquellos países, a fin de recuperar los privilegios que habían visto disminuidos durante el periodo anterior 1945-1980. El objetivo de tales políticas era favorecer al capital, cuyas rentas eran la fuente de riqueza de esas clases sociales dominantes. Las políticas de los Estados durante este periodo 1980-2012 facilitaron, así pues, una enorme concentración de la riqueza y de las rentas, lo que se presentó, para justificarlo, como resultado de un sistema meritocrático en el que los que estaban arriba, en la cúspide de la sociedad, lo estaban como consecuencia de su mayor capacidad, mérito y productividad. En esta ideología –reproducida en los mayores medios de difusión y persuasión-, las desigualdades eran consecuencia de las diferencias naturales (e incluso biológicas) existentes dentro de la población, ocultándose la gran importancia que el Estado había tenido en el desarrollo de esa concentración de la riqueza y de las rentas, concentración que no se debía al mérito de los individuos que estaban en la cúspide, sino a sus conexiones, en gran parte de las ocasiones, con el Estado. Un caso claro es el de Bill  Gates, una de las personas más ricas del mundo.

El caso Bill Gates, ¿cómo consiguió su riqueza?

Este personaje es considerado como el fundador de Microsoft, establecida como consecuencia de su gran creatividad. Conocido por su filantropía, Bill Gates es un hombre ampliamente conocido, que se presenta como el gran emprendedor que debe su riqueza a sus capacidades y méritos. El economista Dean Baker, Director del Center for Economic and Policy Research, en un breve artículo (“World’s Richest Man Tries to Defend Wealth Inequality”)  publicado en el blog de este centro, donde describe una breve biografía de Bill Gates, muestra, sin embargo, hasta qué punto el Estado federal de EEUU configuró y ayudó a que estableciera su riqueza, riqueza que se debió a la enorme monopolización en la producción y venta de sus productos, con prácticas claramente deshonestas en sus formas de operar. La tolerancia, cuando no ayuda, del Estado federal con tales prácticas, ha sido una constante en la vida empresarial de Gates y su Microsoft. Dichas prácticas dificultaron el desarrollo de la tecnología de los ordenadores, como han concluido varios Tribunales de Justicia cuando aquellas prácticas fueron juzgadas.

Esta situación, en la que el Estado favorece la monopolización, es conocida en el caso de la industria farmacéutica, donde las patentes otorgadas por el Estado a la industria crean una situación de monopolio, que es la base de su enorme riqueza. El último caso es el caso del fármaco  para tratar los casos de hepatitis C, que cuesta 84.000 dólares (unos 66.000 euros) para un tratamiento de 12 semanas, cuando la versión genérica cuesta solo 900 dólares (unos 700 euros). Dean Baker, por cierto, cita la paradoja que representa que la fundación filantrópica que lleva su nombre, la Fundación Bill & Melinda Gates, no haya dicho nada sobre el abuso de las patentes en los países subdesarrollados, a los cuales la Fundación intenta ayudar dándoles dinero para comprar fármacos (cuyos precios podrían reducirse especialmente si no hubiera tal abuso de las patentes).

Otro caso semejante es el de los banqueros –el mayor grupo de los super-ricos, es decir, el 1% de la población-, que están en la cúspide no como resultado de su brillantez, sino de sus prácticas especulativas facilitadas por los Estados, que perjudican enormemente a las actividades de la economía productiva, habiendo comprado la complicidad de sus reguladores públicos. El caso español es de los más claros, habiendo sido el Estado el que les ha ayudado a salvarse y evitar su colapso, cuando lo más lógico, eficiente y equitativo hubiera sido su sustitución por bancas públicas que garantizaran el crédito.

Y, por último, otro grupo del 1% de renta superior de los países, que Dean Baker señala, es el de las empresas, tanto manufactureras como de servicios comerciales, que han hecho su fortuna a base de una enorme explotación de sus empleados y trabajadores. El caso más claro es el de los dueños de la cadena de mercados Walmart, conocida por los altos niveles de explotación a su fuerza laboral. En base a esta evidencia, es difícil asumir que los personajes que componen la mayoría del 1% de renta superior de los países –los super-ricos- hayan alcanzado el nivel de riqueza y renta que tienen debido a sus propios méritos. En realidad, la complicidad con los Estados donde se sitúa su riqueza y/o la deshonestidad de sus prácticas, incluidas la monopolización del comercio y/o la explotación de sus empleados, explican su supuesto éxito.

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domingo, 26 de octubre de 2014

Los nuevos siervos


Esos monstruos llamados bancos


Por Juan Torres
Público.es, 26/10/2014.

Los bancos privados disfrutan de un privilegio extraordinario: cada vez que conceden un crédito crean dinero. No monedas o billetes, que es lo que la gente normal y corriente cree que es el dinero, sino dinero bancario, es decir, medios de pago a través de sus cuentas.

Cuando reciben los depósitos de sus clientes los bancos no los mantienen totalmente en reserva para hacer frente a los reintegros que éstos soliciten, sino que conservan en caja una parte mínima y disponen del resto para realizar préstamos (por eso se dice que es un sistema bancario de reserva fraccionaria).

El fenómeno es fácil de entender: Poncio dispone de los únicos 100 euros que hay en la economía y los deposita en un banco. Con su tarjeta de débito o con sus cheques puede realizar pagos por valor de 100 euros. Si el banco concede un crédito de 20 euros a Pilatos mediante una simple anotación contable, éste podrá gastar esos 20 euros, de modo que desde ese mismo instante ya hay 120 euros en medios de pago. El banco ha creado 20 euros de dinero bancario.

Como eso se hace sucesivamente y sin descanso, resulta que los bancos “multiplican” sin cesar los medios de pago en la misma medida en que van creando más deuda. Como decía el Premio Nobel de Economía Maurice Allais, eso significa que los bancos crean dinero ex nihilo, de la nada.

En Europa, la proporción de los depósitos que hoy día están obligados a mantener los bancos en reserva es el del 1% en el caso de que se trate de depósitos a menos de dos años o que se puedan retirar sin preaviso, y del 0% en los demás. Eso implica que, si suponemos que los clientes no retienen dinero en sus manos (lo que hoy día sucede casi siempre gracias a las tarjetas), un banco puede crear de la nada 100 euros cada vez que un cliente deposita en él 1 euro a menos de dos años y tanto como quieran en el resto de los casos.

Ese es el negocio que le da beneficios a la banca: crear dinero de la nada generando deuda sin cesar.

Lógicamente, los bancos no han desaprovechado nunca esa oportunidad y se han dedicado a imponer las condiciones que obliguen a que empresas, familias o gobiernos tengan que endeudarse continuamente. Por ejemplo, fomentando la vivienda en propiedad en lugar de en alquiler, recortando salarios, permitiendo que se den créditos hipotecarios por encima del valor de la casa, subiendo artificialmente el precio de la vivienda, desgravando fiscalmente los intereses de manera que sea más rentable endeudarse que autofinanciarse, etc.

Esa y no otra es la causa de que la deuda crezca constantemente. Y también de que los bancos tengan crisis cada dos por tres, puesto que crear deuda de esa forma hace que el valor de sus créditos se separe constantemente del que tienen sus depósitos y su capital en general.

En junio pasado se publicaron los últimos datos anuales que permiten comprobar la relación entre el capital y los activos de los 50 bancos más grandes del mundo. Aunque no es exactamente entre depósitos y créditos, la relación refleja perfectamente cómo ha crecido el negocio bancario y la razón de su permanente inestabilidad.

Esos 50 megabancos tienen en total un capital de 772.357 millones de dólares mientras que sus activos tienen un valor 87,6 veces mayor (67,64 billones de dólares). Pero hay casos verdaderamente impresionantes. El récord lo tiene el Wells Fargo Bank de Estados Unidos que tiene activos por un valor 2.646,6 veces mayor que el de su capital. LesiguenCitibank, con una relación de 1.793,3 a uno y el ING que tiene 1.550,3 dólares en activos por cada dólar de capital. En el ranking se encuentran el Banco de Santander, en el puesto 15 y con una relación de 196,9 dólares en activos por cada dólar de capital, y el BBVA, en el puesto 35 y con una relación mucho más baja, de 20,5 a uno (la lista completa puede verse en el Bankers Almanac).

El sistema de reserva fraccionaria da lugar a estos monstruos financieros que descansan sobre la nada y que es materialmente imposible que se mantengan en pie sin caer en algún momento. La historia lo ha demostrado docenas de veces.

Pero aunque el sistema es peligrosísimo, la banca ha adquirido gracias a él un poder político inmenso, diabólico, que se extiende a todos los resquicios de la sociedad y que le permite obligar a que sean los ciudadanos los que carguen con los costes multimillonarios que genera cada vez que cae.

Vivimos, pues, en un sistema que permite que la utilización de un elemento esencial para crear riqueza, empleo y satisfacción humana como el dinero, que es a la economía como la sangre al cuerpo humano, dependa exclusivamente de la voluntad de un grupo social privilegiado. Y que, además, lo utiliza de la forma más despilfarradora y costosa, creando una deuda creciente que ahoga a la vida económica.

Se mire por donde se mire, no hay más alternativa que acabar con el sistema de reserva fraccionaria y considerar el crédito como un servicio público esencial obligando a que la banca, sea de propiedad privada o pública, lo gobierne inexcusablemente bajo ese principio. Eso no solo permitiría evitar el infierno que produce cada crisis que recurrentemente provoca el sistema bancario actual, sino utilizar el dinero que es un bien común para financiar convenientemente a empresas y consumidores y que los intereses (que podrían ser mínimos o utilizados solo como instrumento de estabilización) revirtieran al Estado aliviando una parte inmensa de la actual carga fiscal.

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sábado, 25 de octubre de 2014

Stop desahucios


Los Mossos desalojan la PAH después de dos días de ocupación en oficinas de Catalunya Caixa


Por Joao França
El diario.es, 24/1072014.

Los Mossos d'Esquadra han desalojado la noche de este jueves a medio centenar de activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca que ocupaban una oficina de Catalunya Caixa en el Paseo de Gracia de Barcelona delante de la Pedrera. La PAH empezó a ocupar la mañana del miércoles una oficina de la calle Casp para reclamar una solución para un matrimonio septuagenario que teme perder el piso que tienen pagado hace 40 años. Tras pasar ahí la noche, el jueves ocuparon dos oficinas más y se acabaron concentrando en la de Paseo de Gracia.

El caso de María y Jorge ha tocado la fibra a los activistas de la PAH. Su hija perdió el piso por no poder pagar la hipoteca y, aún así, todavía le quedó una deuda de 60.000 euros. Para hacerle frente tuvo que pedir un préstamo en el que la avalaron sus padres con su piso. Tampoco pudo hacer frente al pago del préstamo y ahora su deuda asciende a 90.000 euros, mientras que el banco reclama el piso de sus padres. Podría quedarse dos pisos para saldar una solo deuda hipotecaria.

Sin embargo, que la deuda ponga en riesgo también la vivienda de los familiares avalistas es una situación que conocen bien en la PAH. Lo que les preocupa especialmente es la situación de María y Jorge dada su avanzada edad y su delicado estado de salud. El banco les ofrece quedarse como inquilinos en su casa durante un tiempo determinado, pagando 275 euros al mes, pero la pareja, que ingresa 733 euros mensuales y tiene muchos gastos médicos y sanitarios asegura que no se lo pueden permitir.

Ante esta situación, la PAH ocupó las oficinas para forzar una negociación que permitiera una solución favorable para la familia. Aunque el banco se quedara el piso, reclamaban que el alquiler fuera simbólico y vitalicio. La última oferta de CatalunyaCaixa, sin embargo, fue hablar con los servicios sociales del Ayuntamiento de Barcelona para encontrar un piso de protección en el barrio de los vecinos. Pero desde la PAH dicen que en la situación de la pareja no están dispuestos a aceptar que los saquen de casa.

Desalojo delante de la Pedrera

La noche de este jueves, aunque el cansancio era evidente, los activistas decidieron seguir resistiendo. Antes de la asamblea nocturna proyectaron en la fachada de la sucursal, despertando la curiosidad de los turistas que transitaban por el Paseo de Gracia, un documental elaborado por el equipo de vídeo de la PAH que explica desde dentro el día a día de la Plataforma. Durante la proyección los presentes aplaudían imágenes de diversas acciones, como una ocupación similar en las oficinas del Banco Popular.

Pasadas las diez de la noche, un equipo de mediación de Mossos entró en la sucursal a anunciar el desalojo. "Muchos ya me conocéis y sabéis como va esto, esperamos que sea todo pacífico", declaró a los presentes y desde la PAH les pidieron respeto por su parte. "Si alguien tiene algún problema, como él, que ya sabemos que tiene problemas en la cadera, que lo diga cuando el venga a coger la pareja de agentes", apuntó, como muestra de que desalojar las ocupaciones de la PAH s ha convertido en un procedimiento habitual. Los activistas bailar y cantar hasta la llegada de la Brigada Móvil de los Mossos, que los arrastró uno a uno hasta la calle. Una vez fuera, celebraron los dos días de lucha y anunciaron que la batalla por el caso de María y Jorge sigue.

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