martes, 6 de marzo de 2018

La banca en la sombra se expande y acumula más de 36,7 billones en activos



Público.es, 02/03/2018.

La actividad de la llamada banca en la sombra (el conjunto de entidades financieras como hedge funds, fondos del mercado de capitales y vehículos de inversión estructurados que operan  fuera del alcance de las entidades de regulación nacionales) continúa expandiéndose al registrar un crecimiento del 7,6% en 2016, hasta representar 45,2 billones de dólares (36,7 billones de euros) en activos, según se desprende del séptimo informe sobre la banca en la sombra global realizado por el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) correspondiente al ejercicio de supervisión 2017 con datos de 2016.

El FSB tiene como objetivo evaluar las actividades financieras no reguladas que puedan dar lugar a riesgos de estabilidad en la industria, de forma que ha analizado 29 jurisdicciones entre las que se encuentran por primera vez Luxemburgo y China. La muestra analizada representa más del 80% del Producto Interior Bruto (PIB) mundial.

Concretamente, el total de activos bajo gestión en la sombra representa el 13% de los activos totales del sistema financiero de las jurisdicciones analizadas. El shadow banking system es definido por la FSB como la intermediación crediticia que involucra entidades y actividades fuera del sistema bancario regulado.

Estados Unidos representa el 31% del total de activos bajo gestión de la banca en la sombra, hasta 14,1 billones de dólares (11,4 billones de euros), seguido de ocho jurisdicciones europeas (Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y España) que, combinadas, acumulan el 22% o 10,1 billones de dólares (8,2 billones de euros).

Tras EEUU y la UE, se sitúan China (7 billones de dólares ó 5,7 billones de euros, lo que supone el 16%), las Islas Caimán (4,7 billones de dólares, ó 3,8 billones de euros, o el 10%) y Japón (2,8 billones de dólares, ó 2,3 billones de euros, o el 6%).

Para el organismo internacional dependiente del G-20, este tipo de actividad realizada adecuadamente puede proporcionar una "valiosa" alternativa al financiamiento bancario para respaldar la actividad económica real. No obstante, la experiencia de la crisis financiera de 2008 demuestra que la mayor dependencia de la financiación no bancaria podría dar lugar a un incremento de los riesgos sistémicos.

Según apunta, los riesgos pueden tener impacto a nivel de entidad, pero también pueden afectar a una cadena de transacciones en la que la transformación de apalancamiento y madurez ocurre en etapas, de forma que se crean múltiples formas de retroalimentación en el sistema bancario regulado.

"El crecimiento sostenido de la actividad financiera no bancaria resalta el valor de la supervisión de los bancos en la sombra del FSB, al permitir a las autoridades rastrear y comprender los acontecimientos", indicó el presidente del FSB y gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.

De su lado, el presidente del Comité Permanente para la Evaluación de las Vulnerabilidades del FSB y presidente del De Nederlandsche Bank, Klaas Knot, explicó que los resultados del estudio han avanzado mucho más al ampliar la cobertura geográfica y profundizar en el análisis de los riesgos de estabilidad financiera asociada.

Además de los fondos de inversión de deuda, la banca en la sombra también incluye los mercados de recompra y de titulización de deuda, así como otros instrumentos de financiación alternativa como los hedge fund o fondos de cobertura.

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lunes, 5 de marzo de 2018

Pisando a los clientes


La banca: un sector dominado por hombres



Por Olivia Feldman
Crónica Global, 03/03/2018.

Tradicionalmente, los puestos de poder siempre han estado ocupados por hombres. Solo hace falta mirar quién representa a la mayoría de los países: en 2017 solo había diez presidentas y seis primeras ministras, unas cifras que están muy lejos de la paridad. Y, a pesar de que se ha luchado mucho por la igualdad de género, aún queda un largo recorrido por hacer.

Uno de los sectores donde queda más evidenciada esta brecha entre hombres y mujeres es en el sector de la banca. No hace falta revisar muchos datos para darse cuenta de que en España solo uno de los grandes bancos está encabezado por una mujer, Ana Botín, presidenta de Banco Santander desde 2014.

Pero esta desigualdad no solo la encontramos en los órganos directivos de los bancos españoles. Se trata de una brecha generalizada en todo el mundo. Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer el próximo 8 de marzo, desde el comparador de productos financieros HelpMyCash.com analizan cuál es el papel de la mujer en el sector bancario.
Hay más mujeres, pero con peores puestos

Un estudio elaborado por Financial Times, en el que se ha analizado los 50 bancos más grandes del mundo, aseguradoras, gestoras de activos y firmas de servicios profesionales, señala que los altos cargos están reservados casi exclusivamente a los hombres. En 2016, las mujeres solo ocupaban un 25,5% de las cúpulas de las entidades bancarias y un 39% desempeñaban cargos medios. Sin embargo, en cifras totales de puestos de trabajo el género femenino es el dominante en los bancos, ya que un 58% de los empleados son mujeres.

Otro análisis hecho por Intenational Money Found refuerza la tesis de la brecha que existe entre hombres y mujeres en los altos cargos de los bancos. Según los datos aportados por esta compañía, las mujeres ocupan menos del 2% de los puestos de mando en los bancos. Además, de cada 10 personas que encontramos en las juntas de las entidades y de las agencias de supervisión bancaria, solo dos serían mujeres.

Los hombres también regulan nuestro sistema bancario

¿Y qué ocurre si analizamos el papel de las mujeres en los órganos que regulan nuestro sistema bancario? En el Banco Central Europeo (BCE) solo hay una mujer en el Comité ejecutivo, la alemana Sabine Lautenschläger. Tras la dimisión del portugués Vítor Constancio, desde el organismo se debatió que fuera una mujer quien ocupara ese cargo de poder. Sin embargo, el candidato que presentó España y que próximamente ocupará la vicepresidencia del BCE será otro hombre, Luis de Guindos, un cambio que no contribuirá a avanzar hacia la igualdad de género en el regulador.

Si analizamos la composición del organismo con más poder en España, el Banco de España, la presencia femenina es más notoria, aunque lejos de la paridad. Los dos cargos con más poder están reservados a hombres, a Luis María Linde como gobernador y a Javier Alonso como subgobernador. Para encontrar a mujeres tenemos que buscarlas entre los seis cargos de consejero, donde hay cuatro hombres y dos mujeres. Por último, otras féminas que tienen poder son las que ocupan el cargo de Secretaria General del Tesoro y Política Financiera y el de vicepresidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

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domingo, 4 de marzo de 2018

Otra de Forges


El PP y el Banco Central Europeo



Por Ernest Urtasun
Público.es, 04/03/2018

Corría el año 2012 cuando al consejero español del Banco Central Europeo, González-Páramo, le vencía el mandato y España debía renovar el puesto que como cuarta economía de la zona euro le tocaba de forma fija, tal y como se había acordado tras la puesta en marcha de la institución.

Pero España se quedó sin silla. Oficialmente el PP lo achacó a la mala situación económica del país, al borde del rescate, que le hizo perder la fuerza negociadora necesaria para seguir.

Pero en los pasillos de Bruselas, la historia que se cuenta es completamente distinta: el candidato español que tenía ya el acuerdo para ocupar esa silla, José Manuel Campa (propuesto por el anterior gobierno socialista), fue relevado por parte del Gobierno de Rajoy como candidato, optando el PP por Antonio Sáenz de Vicuña, que no fue considerado apto para el puesto. Fue el cambio de candidato, a prisa y corriendo, para evitar que un socialista ocupara la silla, lo que dejó a España fuera del BCE durante 6 años. Esta desastrosa gestión dejó a España sin silla en el momento más complicado de la recesión del país, en el período donde el BCE tuvo que adoptar las llamadas medidas no-convencionales de política monetaria, el momento más crucial de la historia del BCE. Sin silla por puro sectarismo del PP.

Ahora en 2018 el PP se ha propuesto recuperar el puesto que jamás debió haber perdido España, pero lo ha hecho de la peor manera tanto en el fondo como en la forma.

En la forma porque el candidato propuesto, Luis de Guindos, no ha sido consensuado con las demás fuerzas políticas. Hubiera sido lógico que si se quería hacer una candidatura de país, no de partido, se hubiera consensuado el nombre en el Congreso de los Diputados entre, al menos, las cuatro fuerzas mayoritarias. No ha sido el caso.

Y en el fondo, por el candidato propuesto. Un candidato que por su gestión como ministro genera un rechazo entre muchos sectores en España, con un pasado en el sector privado que genera un claro conflicto de intereses con el puesto que debe ocupar. De Guindos fue responsable de Lehman Brothers y diseño desde allí la salida a bolsa de las cuotas participativas de la CAM, luego rescatada. Fue consejero de BMN antes de ser ministro, y luego ya en el cargo vendió la entidad anteriormente nacionalizada a Bankia con un coste para el estado de 1.100 millones de euros, en una operación que involucró a los fondos que él mismo negoció para el rescate bancario español con el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera. De Guindos opta ahora a un puesto en una institución que tiene a su cargo toda la supervisión financiera de entidades de las que él tuvo relación o bien privada o bien como ministro.

Además, su candidatura genera un amplio rechazo por la politización que supone del banco. Sobre esto deseo aclarar un asunto, especialmente dirigido a aquellos que nos acusado estos días de criticar la politización del banco cuando siempre hemos querido que tuviera control político.

Efectivamente, nuestra posición siempre ha sido que las decisiones del banco dejaran de ser tecnocráticas, se politizaran, y tuvieran mayor escrutinio parlamentario. Por ejemplo, permitiendo que el Parlamento Europeo pueda tener la última palabra sobre los miembros del Consejo de Gobierno, pero también en sus decisiones: a mí me gustaría que el Parlamento pudiera discutir, y decidir, sobre el ritmo de la reducción de la compra de activos y bonos soberanos que va a operarse en los próximos meses. Eso, para mí, es politizar y democratizar el banco. No lo es hacer saltar a un ministro en activo a una institución que ahora mismo carece precisamente de ese control que exigimos. Son dos cosas muy distintas.

Finalmente, De Guindos tiene otro hándicap, pues supone añadir otro miembro masculino al BCE. De los 25 miembros, sólo hay ahora 2 mujeres, que además terminan su mandato muy pronto. Es un escándalo que la política monetaria sea considerada un club exclusivo para hombres y que los Estados se nieguen a proponer mujeres, como solicitamos desde el Parlamento Europeo.

Pero lo más preocupante de la candidatura De Guindos no es ni siquiera el pésimo candidato, sino lo que representa. España logrará recuperar una silla en el BCE pero con un gran coste: se consigue principalmente por el apoyo alemán, que exigirá a cambio el apoyo a su halcón Jens Weidmann a la presidencia. Eso es desde mi punto de vista lo más lamentable de esta operación: se recupera una silla sin preguntarse para qué ni con qué estrategia para el Banco. Porque es evidente que a España le conviene una retirada más que pausada de los estímulos, no el brusco giro que imprimirá Weidmann a las políticas de Mario Draghi si llega a la institución.

¿Le conviene a España una operación que suponga su regreso al Consejo de Gobierno, a costa de colocar a un halcón en la presidencia que dé un giro de 180º a las medidas de Draghi? Para el país es objetivamente un pésimo negocio, y sobre estas bases que el PP o el Gobierno nos exija  a los europarlamentarios de izquierdas apoyo ciego al candidato por el simple hecho de ser español es poco menos que una burla. No se pueden hacer peor las cosas.

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