sábado, 3 de noviembre de 2018

El “megabanco” alemán que pondría en peligro la estabilidad del sistema financiero internacional


Por Aldo Mas
El Diario.es, 19/10/2018.

Los grandes bancos alemanes no pasan por su mejor momento. A finales del pasado mes de septiembre, Commerzbank, el tercer banco privado más grande de Alemania, dejaba de cotizar en el DAX, el índice de las compañías germanas más grandes. La culpa de esta situación la tiene su baja cotización bursátil. En los últimos seis meses, el valor de las acciones de Commerzbank había caído casi un 20%. Al banco se le ha puesto merecidamente el apodo de “el Banco en crisis de Fráncfort”, ciudad en la que están afincados los grandes bancos germanos.

Es en este contexto que han vuelto los rumores de una eventual fusión de esa institución financiera con Deutsche Bank. El problema está, entre otras cosas, en que Deutsche Bank, el mayor banco alemán y uno de los grandes actores de la banca mundial, tampoco goza de una salud envidiable. De hecho, el mismo día que Commerzbank dejaba el Dax, el pasado 24 de septiembre, Deutsche Bank pasaba a estar bajo la especial vigilancia de los responsables de la Autoridad Federal de Supervisión Financiera (Bafin, por sus siglas alemanas).

El supervisor ha puesto a uno de sus empleados a seguir de cerca las medidas del banco dedicadas “a la prevención de lavado de dinero y financiación del terrorismo”. La medida constituye un “golpe en la cara del banco”, según los términos con los que el diario  Süddeutsche Zeitung se ha referido a la imposición de la Bafin, algo nunca visto en el capitalismo germano. “A las autoridades financieras se les acaba la paciencia con Deutsche Bank”, titulaba el diario de Múnich.

Cierto es que por cuestiones relacionadas con supuesto lavado de dinero en Rusia entre 2011 y 2015, a Deutsche Bank le cayeron el año pasado 630 millones de dólares (unos 545 millones de euros) en sanciones impuestas por las autoridades estadounidenses y británicas. Además, Deutsche Bank también dejaba hace unos días de estar representado en el índice Eurostoxx 50, que reúne a las 50 empresas más valiosas de la eurozona.

Las noticias sobre la eventual fusión entre Commerzbank y Deutsche Bank son ya, en sí, algo inquietante. “Deutsche Bank es ya un banco grande, en cuya suma del balance hay casi 1,5 billones de euros, Commerzbank mueve 400.000 millones de euros. De sumarlos resultaría un megabanco y, ya en la crisis financiera de 2008, se dijo que ese tipo de bancos no deberían existir, porque pueden ser un peligro para la estabilidad del sistema financiero”, recuerda a  eldiario.es Dorothea Schäfer, experta en mercados financieros e investigadora del Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW, por sus siglas alemanas). “Es extraño que se promuevan los rumores de una fusión”, abunda Schäfer.

En sí, Deutsche Bank forma parte del “selecto” grupo de instituciones financieras que son “demasiado grandes para quebrar” o “too big to fail”, como dicen en el mundo de las finanzas. Deutsche Bank es uno de esos bancos que, por su peso en el sistema financiero, si quebrara causaría una catástrofe para toda la economía alemana e internacional.

Bancos alemanes en problemas

Precisamente a Deutsche Bank le resulta difícil de un tiempo a esta parte sacar provecho de la marcha de la economía germana. Ésta crece aunque se duele en una incierta coyuntura internacional, marcada por las tensiones comerciales globales generadas por Estados Unidos. En Alemania hay estimado un crecimiento del 1,8% para 2018.

A Commerzbank le pasa lo mismo. El ejercicio de 2017 de Commerzbank acabó con unos beneficios de 156 millones de euros, un montante muy por debajo del registrado en 2016 (279 millones de euros). Esos beneficios se han logrado ha base de desmontar progresivamente el banco en favor de la promesa futurista de un “Commerzbank 4.0” que ha implicado la pérdida de su empleo para 9.600 trabajadores. Por su parte, Deutsche Bank cerró 2017 su tercer año consecutivo con pérdidas. Las del año pasado fueron de 497 millones de euros.

En Deutsche Bank,  que tiene al frente desde el pasado mes de abril a Christian Sewing como CEO, está desprendiéndose de un 10% de su mano de obra. Ya en mayo, Sewing apuntó que los puestos a tiempo completo del banco pasarían de 97.000 a 90.000. Esto ocurre en un actor clave de un sector donde han desaparecido, en los últimos tres lustros, nada menos que 188.000 puestos de trabajo. Muchos de esos empleos se han perdido a cuenta de la digitalización de la industria financiera, un proceso aún en curso.

“La nueva fantasía de fusión entre Deutsche Bank y Commerzbank”, según presentaba la revista especializada  Manager Magazine los recientes rumores sobre la unión entre ambas instituciones, se ha interpretado como algo más real que de imaginario. “Se ha llegado a interpretar al ministro de Finanzas hablando en favor de una fusión”, plantea Schäfer.

El ministro de Finanzas, el socialdemócrata Olaf Scholz, había dicho en septiembre que era un problema que Alemania no tuviera bancos capaces de acompañar a los actores de la economía alemana en su carácter “global”. Por su parte, Felix Hufeld, presidente de la Bafin ha señalado que una fusión para formar un “megabanco” no es un tratamiento para sacar a dos bancos de una eventual crisis.

Los dos bancos necesitan estabilizarse

Schäfer no cree que sea necesario en Alemania un actor de mayor tamaño. “Cuando se crean megabancos, los contribuyentes siempre están ahí [como recurso financiero]. Yo no veo razones para la fusión. Deutsche Bank y Commerzbank tienen primero que estabilizarse”, plantea la investigadora del DIW.

Commerzbank, un banco rescatado en 2009 por un Estado alemán que le inyectó 29.000 millones de euros, lleva ya años siendo objeto de rumores sobre su posible adquisición a cargo de alguno de los grandes actores de las finanzas internacionales. Han sonado nombres de bancos franceses y españoles, pero Deutsche Bank es el nombre más recurrente entre los potenciales compradores.

A Sewing también se le ha escuchado decir eso de que Alemania “necesita un banco global”. A Martin Zielke, el CEO de Commerzbank, se le ha citado recientemente en la prensa alemana manifestándose a favor de una fusión rápida. “Zielke quisiera [la fusión] hoy antes que mañana”, según han comentado a la revista  Der Spiegel buenos conocedores de la estrategia jefe del tercer banco privado de Alemania.

Commerzbank, donde el Estado alemán todavía controla el 15,6% del capital, cuenta con unos 50.000 empleados. Que el Estado vendiera esa participación significaría “grandes pérdidas para el banco”, según Schäfer. Y no parece que los grandes bancos alemanes necesiten más complicaciones.

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viernes, 2 de noviembre de 2018

Juegos modernos

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La banca nunca pierde


Por Ángel Lozano Heras
Infolibre.es, 26/10/2018.

Evidentemente este axioma es lo mismo que decir que la banca siempre gana. Y ahí está el Tribunal Supremo que juega a la yenka (delante; detrás; un, dos, tres…) pontificando con grandes dudas sobre quién debe abonar los impuestos de las hipotecas. Hace pocos días dictaminó que son las entidades financieras, y no los consumidores, las que están obligadas a hacer frente al Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (AJD) en las escrituras ante notario de los préstamos con garantía hipotecaria que conceden. Un día después se desdicen, alarmados por las posibles repercusiones económicas, muy negativas para la Banca. Y volvemos al criterio anterior que el Supremo dictó sobre las cláusulas hipotecarias en 2015.

Además de este varapalo, la Bolsa les castiga severamente por este nuevo golpe judicial: cayeron sus cotizaciones por valor de más de 5.000 millones de euros. Asustados también en el IBEX35 –y otros poderes financieros–, con las medidas socioeconómicas del boceto presupuestario de Pésanchez y P. Iglesias, se han lanzado a abortar unos, torpedear otros, cogiendo monumental berrinche la oposición, contra ese avance de los PGE.

Qué creían –esos que se pelean por el voto xenófobo– que sería un futuro Gobierno de coalición de Izquierdas (bueno, socialdemócratas y una izquierda nada extremista ni radical)...

Pero cuidadito, que al final la balanza judicial se inclinará –como siempre desgraciadamente– para que ellos (los bancos) se escaqueen. No devolverán un solo euro. Varios directores de entidades bancarias consultados han asegurado que “cumplirán, si es así definitivamente, con la nueva jurisprudencia del Supremo”. Pero si ellos asumen ese coste, afirman categóricamente, “habrá que prestar más caro el dinero a los clientes, en forma de créditos más altos y otros porcentajes a su favor”, como cuando se habló de cargar a los bancos con más impuestos.

Mucho nos tememos que cuando a los bancos les va mal la “cosa pecuniaria”, hay que rescatarlos millonariamente con dinero público –arruinando al país y a sus gentes–, o empiezan con celeridad y alevosía a cobrarnos comisiones. Y ya lo están haciendo, embolsándose a cuenta nuestra pequeños recargos bancarios y cambiando las condiciones de ahorro del año pasado, que ya eran peores que las de hace dos o tres años.

O como nos dijo una subdirectora de sucursal bancaria “si no le interesa las nuevas condiciones de nuestra cuenta contrato, tenemos la tasa 0: ni le cobramos nada ni le abonamos beneficios”. Qué risa y qué idea más peregrina y rancia, de marketing para incentivar y captar clientes. Para qué quiero el dinero en el banco si no me da nada y encima me comen a comisiones ¡Vaya estrategia de chichinabo!

Ya saben, la banca nunca pierde. Hagan juego señores y lo verán en sus propios bolsillos y libretas de ahorro.

Al Supremo se le había escapado hace días una sentencia millonaria contra los bancos españoles, así que en 24 horas han tenido que rectificar a toda prisa. Es para desternillarse cuando nos cuentan lo de la independencia judicial y la no presión de los poderes financieros.

El presidente de la  Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo, L.M. Diez-Picazo, ha decidido aplazar hasta el Pleno de la Sala, el fallo que obligaba a la banca a abonar las tasas hipotecarias. Es indignante que este magistrado del Supremo, presidente del Contencioso-Administrativo, apele a “la repercusión económico y social” solo cuando los afectados son los bancos. Y cuando eran los desahuciados, nanay de la china, ¡qué cosas! Vamos, que el poder financiero ha movido ficha y la “justicia” obedece. Qué evidente.

Para recular, el presidente de lo Contencioso-Administrativo, ha empleado argumentos nada jurídicos ni de Derecho Tributario, sino extralegales, socio-económicos, que no les tocaba a ellos pronunciarse, sino a los poderes públicos (Gobierno y Parlamento). Se ha pasado tres pueblos este presidente LM Diez-Ayuso, replegándose, o no atendiendo a la doctrina de Derecho. El Supremo desconcierta a la banca, a los usuarios, a los notarios y al sector inmobiliario, en plena guerra de hipotecas y crea una confusión demasiado “interesada”.

¡Una rectificación sobre la jurisprudencia ya modificada en un día! ¿Independencia judicial? ¿Qué ha podido pasar entre las togas judiciales y los billetes de la banca?

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jueves, 1 de noviembre de 2018

Rehenes


La gran banca gana en nueve meses 20 veces lo que le costaría empezar a pagar el impuesto de hipotecas


Por Eduardo Bayona
Público.es, 31/10/2018.

La eventual ratificación de la nueva jurisprudencia sobre el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) en el pleno que la Sala de lo Contencioso del Supremo celebrará el próximo lunes no supondría un descuadre inasumible para las cuentas de las entidades financieras: los seis principales bancos españoles (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankia y Bankinter) han declarado unos beneficios netos de 13.909 millones de euros en los nueve primeros meses de este año, una cifra más de veinte veces superior a los 640 anuales que, según las estimaciones de la agencia de calificación Moody’s, les costaría comenzar a asumir a partir de ahora el pago del tributo, tal y como estableció el tribunal en una sentencia del 18 de octubre.

La misma agencia, que hace unas semanas cifraba en unos 4.000 millones de euros el impacto que tendría en las cuentas de la banca y en las arcas de las comunidades autónomas la posible retroactividad de la nueva jurisprudencia en los cuatro años anteriores, ha rebajado ahora su estimación a 2.300 millones; es decir, a algo menos de una sexta parte de las ganancias netas declaradas en los primeros nueve meses de este año.

Si el Supremo ratifica su jurisprudencia y confirma la anulación del artículo que regulaba el AJD, los ciudadanos que han pagado ese tributo en los últimos cuatro años por la contratación de hipotecas quedarían habilitados para reclamar la devolución a las comunidades autónomas, que a su vez podrían reclamar las liquidaciones a los bancos.

Pero si el pleno de la Sala Tercera optara por declarar la nulidad del artículo en lugar de su anulación, la posibilidad de reclamar se ampliaría hasta la entrada en vigor del impuesto en 1995, algo cuyo impacto económico, que incluiría intereses de hasta 23 años y afectaría a los millones de operaciones de la época de burbuja inmobiliaria, resulta difícil de calcular.​

Caixabank se sitúa líder por su negocio en España

Los datos anteriores se refieren al beneficio declarado por los grandes grupos bancarios con matriz en España. Sin embargo, esos resultados menguan si se descuentan los márgenes que obtienen en el exterior los dos principales, Santander y BBVA.

En el caso la entidad que controlan los Botín, la ganancia neta cae a 1.306 millones de euros (4.436 menos), mientras que en la de origen vizcaíno se reduce a 1.167 (3.837 menos), lo que, además de situar en primer lugar del ránking local de resultados a Caixabank, deja la rentabilidad de las seis grandes entidades del país por su negocio en él en 5.636,4 millones.

Eso supone, en cualquier caso, casi nueve veces la factura anual prevista por el AJD y un margen de más de 1.600 millones sobre lo que supondría que las entidades tuvieran que hacerse cargo de las liquidaciones de los últimos cuatro años. Todo, a falta de los resultados del cuarto trimestre.

2.300 millones en impuestos devengados en España

En los primeros nueve meses de este año, esos seis grandes bancos han devengado impuestos por valor de 8.811 millones de euros, lo que supone que los 640 que Moody’s estima para el AJD elevarían su factura tributaria en un 7,2%. El porcentaje se reduciría si sus beneficios se ven incrementados de nuevo en el cuarto trimestre del año, algo que no parece descartable a la vista de cómo evoluciona el negocio.

No obstante, el grueso de esos impuestos no van a parar a la Hacienda española, ya que los grupos bancarios españoles, especialmente Santander y BBVA, tienen en el extranjero buena parte de su negocio.

Los impuestos devengados por el negocio bancario en España, una vez descontados los que Santander y BBVA generan por su actividad en el exterior, ascienden a 2.302,7 millones de euros, con lo que los 640 que Moody’s estima para el AJD elevarían su factura tributaria un 27,8% y los reducirían a 1.662,7 millones.

Por otro lado, varios de ellos disponen de activos fiscales diferidos procedentes de pérdidas registradas en años anteriores, lo que les permite reducir las cuotas finales a ingresar por el Impuesto de Sociedades. Eso hizo hace apenas un año, por ejemplo, que Santander recibiera una devolución de 500 millones de euros de la Agencia Tributaria tras la compra de Popular, que era quien había generado el derecho de cobro.

Los seis grandes grupos, uno a uno

Santander es, de nuevo, el grupo bancario que ofrece las mayores magnitudes. Según los datos comunicados este miércoles a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) a través de un hecho relevante, sus ganancias netas ascendieron a 5.742 millones de euros entre enero y septiembre, lo que supone un aumento del 13% en relación con el mismo periodo del año pasado.

No obstante, el grueso de su negocio no se encuentra en España, donde sus beneficios alcanzaron los 1.306 millones de euros, es decir, algo menos de la quinta parte de las ganancias totales. Eso también afecta al reparto de su factura tributaria, ya que declara 1.753 millones como beneficios antes de impuestos y 1.306 como beneficio ordinario, lo que reduce la cifra devengada ante la Agencia Tributaria a 447 millones.

Ocurre algo similar con el BBVA, que hace unos días notificó a la CNMV unas ganancias netas como grupo de 5.004 millones de euros, con un crecimiento del 15,1% con respecto a los nueve primeros meses del año anterior, y 6.878 antes de impuestos. En este caso, el margen neto en España fue de 1.167 millones y el resultado antes de impuestos, de 1.574.

A continuación de los dos grandes grupos bancarios se sitúan las dos principales cajas bancarizadas durante los procesos de fusiones de hace unos años. Caixabank declara unas ganancias limpias de 1.768 millones de euros, con un crecimiento del 18%, mientras que Bankia ha comunicado unos beneficios netos de 744, con un leve aumento del 0,6%.

Bankinter, por su parte, declara beneficios por valor de 403,6 millones tras crecer un 7%, mientras que Sabadell se queda en 247,8 millones de ganancias tras un desplome del 56%.

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