sábado, 25 de febrero de 2017

Rescates a gogó


Urbán: "Los rescates bancarios han sido una estafa montada por instituciones de la UE"



Público.es, 23/02/2017.

Los cerca de 150 rescates bancarios que han tenido lugar en los 28 entre 2008 y 2015 han costado un total de 740.000 millones de euros a los ciudadanos europeos, y al menos 213.000 millones ya se dan por perdidos, según Eurostat. "Los rescates han sido una estafa organizada y orquestada desde las instituciones europeas", denuncia el eurodiputado de Podemos Miguel Urbán.

El europarlamentario y secretario de Europa de Podemos ha presentado este jueves en el Congreso de los Diputados el informe del Transnational Institute El negocio del rescate, ¿Quién se beneficia de los rescates bancarios en la UE?, desvelado por Público este miércoles. El informe hace balance de la enorme cantidad de dinero público invertida en estos rescates, mientras las economías de las familias y pequeñas y medianas empresas afrontaban una de las etapas más duras de la crisis económica. La situación es especialmente llamativa si se tiene en cuenta que apenas un puñado de consultoras (PWC, EY, Deloitte y KPMG, conocidas como las Big Four, se reparte el grueso del negocio del rescate.

Así, Urbán ha recordado el caso de Bankia, cuyas cuentas antes de salir a bolsa reflejaban ganancias por 300 millones de euros. Fueron auditadas por Deloitte, que volvió a ser contratada por el banco en otras ocasiones, a pesar de que un año después se supo que en realidad las pérdidas de Bankia ascendían a 4.300 millones. "No es que se cometa un error o lo paguen, es que las vuelven a contratar". "Y sería un error pensar que el escándalo de Bankia corresponde a la idiosincrasia española", apostillaba Urbán, recordando que la nueva normativa europea establece que los rescates bancarios no corran a cargo de los contribuyentes, aunque "ya se habla de que se flexibilicen las condiciones" ante el riesgo de quiebra del Deutsche Bank", apuntaba (se estima que costaría unos 150.000 millones reflotarlo).

Junto a él, el diputado de Unidos Podemos y secretario de Relaciones con la sociedad civil, del partido morado, Rafa Mayoral, recordaba que Deloitte está imputada en el caso Bankia. Mayoral ha celebrado la aprobación este miércoles de la creación de una comisión parlamentaria que investigue los abusos financieros en el Congreso, y ha recordado que la "impunidad" reina en el sector financiero, citando como ejemplo los fondos buitre, que en España controlan 287.000 millones de euros en activos derivados de la crisis -entre ellos créditos y solares.

"Hemos pagado este rescate no sólo con una cantidad de dinero, sino con desahucios, cláusulas abusivas... Vivimos en un capitalismo de casino", apostillaba Sònia Farré, diputada de En Comú podem.

Farré incidía en que el informe prueba que las grandes auditoras privadas "no sirven" para conocer la situación real de entidades bancarias o instituciones, y que por tanto toca apostar por "auditorías ciudadanas en las administraciones".

De la misma opinión, Sol Trumbo, investigador del Transnational Institute y coautor del informe, recordaba que las Big Four controlan prácticamente todo el sector en Europa. "Todas las empresas de la Bolsa de Londres son auditadas por una de las Cuatro Grandes; aconsejan a las empresas cómo llevar sus negocios, cómo evitar riesgos o cómo eludir impuestos", apostillaba.

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viernes, 24 de febrero de 2017

Rescates...


¿Dónde están los 60.000 millones del rescate bancario?



Por Santiago Fernández Muñoz
Infolibre.es, 24/02/2017.

Hace unos días se hacía público el informe del Tribunal de Cuentas que estima el coste del rescate bancario en más de 60.000 millones de euros.

La pregunta que inmediatamente nos surge a todos es ¿dónde están esos 60.000 millones? ¿Se han esfumado? Lo mareante de las cifras hace que ni pretendamos entender qué ha pasado con semejante marea de millones. Pero esos fondos no se han “perdido”. Han pasado de la banca pública a manos de personas físicas con nombre y apellidos.

Explicar lo ocurrido con una pequeña finca de Torrelodones (Madrid) entre 2004 y 2017 nos puede ayudar a comprender la realidad del rescate bancario.

La finca 2266 o Prado de Peña Negra es un encinar situado en Las Rozuelas de 14,5 hectáreas que forma parte de la llamada Área Homogénea Norte, un monte incluido en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, y protegido también como Lugar de Importancia Comunitaria por las directivas europeas. El AHN es por tanto una zona de alto valor ambiental que el propio pleno del Ayuntamiento de Torrelodones protegió por unanimidad en 2003, cambiando su clasificación de Suelo No Urbanizable Común a Suelo No Urbanizable Especialmente Protegido. Pocos meses después se celebraron elecciones municipales en Torrelodones y el Partido Popular, que venía gobernando el municipio en los 15 años anteriores, cambió al alcalde por un candidato favorable a la urbanización, ganó las elecciones con mayoría absoluta e inició rápidamente los trámites.

El informe ambiental

En 2004 el Ayuntamiento presentó un proyecto que pretendía construir 1.524 viviendas, un campo de golf, dos centros empresariales, dos centros educativos, un centro de salud y una zona comercial. La previsión era incorporar 5.000 nuevos habitantes al municipio. Encargó entonces un informe técnico con el objetivo de conocer la viabilidad ambiental de la operación. El primer borrador del informe no descartaba la posibilidad de urbanizar la zona, pero apuntaba graves limitaciones ambientales. Poco después, la empresa entregaba una segunda versión con las conclusiones alteradas por completo. Pese a los cambios, el documento de viabilidad ambiental no les pareció suficientemente positivo y los promotores encargaron un nuevo estudio a otra consultora, muy conocida por avalar los proyectos urbanísticos más agresivos de la Comunidad de Madrid. Sus conclusiones son categóricas: la propuesta de urbanización “pone en valor un área que presenta un importante estado de abandono como testimonian los vertidos puntuales de residuos y la masa forestal no intervenida”.

El terreno incrementa su valor

Los montes del AHN son suelos protegidos, espacios con un bajo valor económico ya que no poseen potencial agrícola y únicamente está permitido realizar actividades agropecuarias no intensivas (ganadería, agricultura, caza y aprovechamientos forestales). Estos suelos alcanzaron en 2006, en el cénit de la burbuja inmobiliaria, un valor máximo de 6,25 € el m2 de acuerdo con optimistas informes municipales. Sin embargo, en 2006, TINSA, Sociedad de Tasación propiedad de un grupo de cajas de ahorros, valoró en 181.420.476 euros las 128 hectáreas del AHN; es decir, según TINSA cada m2 valía 141 €. La clave de esta desmesurada valoración es que introduce la hipótesis de que “los terrenos serían reclasificados en una próxima revisión de las normas subsidiarias”. Es decir, valoran los terrenos como si fueran urbanizables, clasificación que nunca tuvieron.

Durante los años de la burbuja, y todavía hoy, la principal clave del negocio inmobiliario es adquirir los terrenos cuando todavía son no urbanizables a propietarios rurales, con la expectativa de lograr la reclasificación y multiplicar por cientos de veces el precio de esos terrenos. Es decir, el éxito de muchos empresarios inmobiliarios no se basaba en su pericia en la promoción, construcción y venta de viviendas sino en su capacidad para lograr que alcaldes y concejales aprobaran sus propuestas de reclasificación.

El presidente, el alcalde, el promotor y la Caja

En el caso de Torrelodones el candidato a las elecciones de 2003 por el Partido Popular forma parte de una familia propietaria de una de las más importantes promotoras inmobiliarias de la zona noroeste de la Comunidad de Madrid en ese momento. Su propia hermana, a través de la sociedad Gleisa, adquiere 15.000 m2 de suelo en el año 2006 por 1,5 millones de euros que pagarían en el momento en que las administraciones competentes dieran el visto bueno al proyecto. Pero no queda ahí la cosa, según reconoce textualmente un informe del Sareb sobre esta operación, al que luego volveremos: el principal promotor de la urbanización de los encinares, Eduardo Morales Santiago, tenía "vínculos personales y profesionales” con el presidente del PP local (Mario Mingo) y el alcalde de Torrelodones (Carlos Galbeño).

Pero sigamos la pista del dinero; en 2005 la finca 2266 fue adquirida por Inverlur 2005, una sociedad inmobiliaria propiedad de la Caja de Ahorros Kutxa Vital, actualmente absorbida por Kutxabank. Un año después vende estos terrenos a Proyectos Styx Dos SL, propiedad de Eduardo Morales Santiago, principal promotor del proyecto. En 2006 Styx Dos vende la finca a Proyectos Inmobiliarios Burke, otra sociedad inmobiliaria con un capital social de 3.000 euros, propiedad también de Eduardo Morales Santiago.

El pago se realiza mediante un pagaré avalado por Caja Ávila y con fecha de vencimiento octubre de 2008. El mismo día del vencimiento del pagaré Caja Ávila concede un préstamo hipotecario a Proyectos Inmobiliarios Burke por un importe de 20,7 millones de euros, sin más garantía que la propia finca. Como tasación se aporta únicamente el informe de TINSA del total del AHN. Asimismo se concede a la empresa una línea de crédito de 1,8 millones de euros.

En resumen, la empresa de Eduardo Morales Santiago obtiene 22,5 millones de euros de la caja de ahorros pública, con el compromiso de devolverlos con un interés del 7,5% en 36 meses.

La oposición vecinal al proyecto de urbanización

Paralelamente a los cambios empresariales, se generó una dura oposición vecinal al proyecto de urbanización de los encinares.  El movimiento comenzó en 2005, con un pequeño grupo de vecinos que fundamos una asociación de defensa ambiental, Torrenat, que tenía un objetivo claro: paralizar el pelotazo urbanístico.

Torrenat fue creciendo en número de asociados y en relevancia social, y en 2007 la mayor parte de sus miembros decidimos crear el partido político Vecinos por Torrelodones, apenas tres meses antes de las elecciones municipales.

Los años de asociacionismo habían permitido constatar que resultaba fundamental tener presencia directa en las instituciones para transformar la realidad. El nuevo partido, contra todo pronóstico, obtuvo 4 de los 17 concejales de la corporación y se convirtió en el principal grupo de la oposición; sin embargo, el PP revalidó su mayoría absoluta.

Entre 2005 y 2009, la asociación y Elena Biurrun, actual alcaldesa de Torrelodones, fueron objeto de todo tipo de presiones, demandas y denuncias por parte de los promotores inmobiliarios apoyados por el PP local, pese a lo cual el movimiento fue creciendo en apoyos dentro y fuera del municipio. Tras una larga y dura batalla que nos llevó incluso al Parlamento Europeo y a una intensa movilización social y científica, en el mes de octubre de 2009, un escueto informe de tres páginas de la Comunidad de Madrid establecía que el proyecto de urbanización del AHN era “inviable ambientalmente”.

Pero… ¿Quién tiene el dinero?

Caja Ávila había concedido una hipoteca por un valor de 20,7 millones de euros apenas un año antes con la única garantía de una finca que en el mejor de los casos vale 915.000 €. El crédito hipotecario se novó en 2010 y 2012 ampliándose su plazo de vencimiento en cada novación. El crédito resultó finalmente impagado, sin que hasta la fecha se haya devuelto un solo euro.

Mientras tanto, en 2010 Caja Ávila pasó a formar parte de Bankia, que poco después es rescatada por el Estado, al tiempo que se crea el Sareb, (el comúnmente llamado 'banco malo') con el objetivo de recoger todos los suelos, promociones y viviendas financiadas por las cajas de ahorro nacionalizadas y que “tuvieran una clasificación distinta de riesgo normal”. El crédito es primero traspasado a Bankia y en agosto de 2013 al Sareb, que es actualmente su titular.

Como consecuencia de los impagos e intereses la deuda de Proyectos Inmobiliarios Burke con Sareb es de 34,8 millones de euros, a lo que cabe descontar los 915.000 € en que se ha tasado la finca, de forma que la deuda total es de 33,9 millones de euros.

Por tanto ya sabemos dónde están 34,8 de esos 60.000 millones de euros del rescate bancario. No se han evaporado, han pasado de las cuentas de una entidad pública (Caja Ávila) a una empresa con un único propietario y administrador. También sabemos que José Manuel Espinosa era entonces Director General de Caja Ávila y Agustín González González era su Presidente.

En abril de 2015 pusimos en conocimiento de Sareb y de la Fiscalía Anticorrupción todos estos hechos y sabemos que Sareb ha redactado un informe en el que constata, punto por punto, todo lo denunciado en 2015 y lo ha trasladado a la Fiscalía General del Estado. Desconocemos sin embargo qué trámites e investigaciones se han concretado después. Preguntaremos por ello a la Fiscalía.

Pese a que llevamos 12 años denunciando estos manejos, nos quedan pocas esperanzas de que las responsabilidades sean depuradas, ya que probablemente los posibles, presuntos y aparentes delitos habrán prescrito. Solo nos queda el consuelo y la obligación de dar a conocer entre todos lo que ha pasado con los 60.000 millones, que en realidad no se han esfumado. Simplemente han cambiado de manos.

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jueves, 23 de febrero de 2017

Saqueo a la luz del día


El rescate que no iba a costar ni un euro



Por Alberto Garzón Espinosa y Carlos Sánchez Mato
El diario.es, 21/02/2017.

El pasado 11 de enero, el grupo parlamentario confederal Unidos Podemos-En Comú Podem- En Marea y el Grupo Mixto presentó en el Registro del Congreso la solicitud de una Comisión de Investigación sobre las posibles responsabilidades derivadas de la actuación y gestión de las entidades bancarias durante la crisis financiera.

A nadie se le escapa que han pasado cosas muy graves desde el año 2007 y que en la pasada legislatura, a pesar de múltiples intentos realizados por el grupo parlamentario de Izquierda Unida, el Partido Popular bloqueó la celebración de Comisiones de Investigación. De hecho, el Gobierno de Rajoy ostenta el dudoso honor de no haber tenido ninguna en un escenario político plagado de escándalos de corrupción que han indignado a la mayoría social de este país.

Y sin duda el rescate bancario sigue mereciendo una profunda investigación parlamentaria porque el Tribunal de Cuentas ha publicado en su informe de fiscalización que se han utilizado 122.122 millones de euros en recursos públicos para salvar a las entidades bancarias. De ese descomunal importe, el coste del rescate bancario para el erario público ha ascendido ya a 60.718 millones de euros, lo que supone más de 1.305 euros por habitante. Y esta cifra no se puede considerar definitiva ya que el propio Tribunal de Cuentas considera que no se puede dar por cerrado el quebranto hasta que no finalice el proceso.

El rescate que no iba a costar ni un euro a los españoles, Rajoy dixit, sigue acumulándose en nuestras espaldas. Aunque es cierto que la carga no se distribuye de manera igualitaria entre toda la gente, pues los que causaron, organizaron y gestionaron el aquelarre se han ido hasta el momento de rositas.

Además es importante reseñar que el Tribunal de Cuentas no contempla todas las ayudas públicas que han recibido las entidades bancarias porque ni la financiación concesional que reciben del Banco Central Europeo, ni los créditos fiscales "blindados" por el Estado, ni la protección y aval a los depósitos bancarios figuran entre las ayudas contabilizadas por el organismo.

El resultado parcial del mastodóntico plan de salvamento de las entidades bancarias privadas con dinero público deja muy claro al servicio de quién han estado los sucesivos gobiernos de este país. Desde el momento inicial, el proceso de salvamento fue ocultado al pueblo en su verdadera magnitud y aderezado con un cóctel de mentiras y falsedades que intentó convencer a los ciudadanos de que el sistema financiero español era el más sólido del mundo desarrollado. Los sucesivos gobiernos intentaron minimizar el gravísimo problema y limitarlo a una parte del sector, las cajas de ahorro, que aun siendo entidades bancarias privadas, tenían amplia participación de la sociedad en sus órganos de representación y dirección (partidos políticos, organizaciones sindicales y empresariales e impositores).

Por eso, cuando comenzaron a ser perceptibles los efectos de la quiebra de las entidades, en vez de reconocer el papel esencial que lo público tenía y tiene en la protección del ahorro que los ciudadanos tienen depositados en las entidades bancarias y en la necesidad de reconocer a la actividad bancaria como "servicio público", se optó por liquidar el sistema de cajas de ahorro nacionalizando parte del sistema para, después de saneado, privatizarlo de manera acelerada. Errónea e interesadamente se ha culpabilizado a parte del sistema (cajas de ahorro) eximiendo a la otra parte (bancos privados).

Es evidente que las cajas han mostrado una enorme debilidad ante las pérdidas sufridas por la desenfrenada expansión inmobiliaria a la que se lanzaron, pero su situación no era peor que la de las entidades bancarias privadas. Ni su morosidad era más elevada ni su gestión peor que la de los bancos, pero se enfrentaban a la situación sin posibilidades de captar capital para asumir los quebrantos y con enorme ansia por parte del resto del sector de acceder a la cuota que estas entidades tenían en créditos y depósitos. El resultado ha sido su eliminación que, ni ha resuelto el problema de fondo, ni ha evitado otros efectos negativos de enorme magnitud como la destrucción de la obra social, que había aportado un considerable dividendo al conjunto de la sociedad.

Todo ello habría sido imposible sin la necesaria colaboración de los reguladores que han cedido ante los propietarios de los grandes sectores estratégicos de la economía. No es algo que deba sorprendernos si descubrimos que quienes están o han estado al frente de las instituciones como el Banco Central Europeo o el Banco de España son bien los ministros de economía, que eran anteriormente miembros de los consejos de administración de la banca y las grandes empresas privadas, bien han sido empleados de la banca tras su labor de regulación.

Por todo esto es imprescindible poner en marcha una Comisión de Investigación que permita esclarecer lo ocurrido. Pero no va ser sencillo porque hay demasiado interés por parte de los poderes económicos, también dentro del PP y del PSOE, para que la gente no sea consciente de la magnitud del rescate del que se ha beneficiado el sector financiero, ya que este se ha llevado a cabo a costa del conjunto de la ciudadanía que sufre los costes del mismo. No quieren además que se conozcan los enormes volúmenes de ayudas públicas puestas al servicio de un proceso de concentración y oligopolización del negocio bancario. Y, sobre todo, no quieren que se conozca que el rescate realizado no ha resuelto los riesgos y amenazas que el sector supone para la sociedad. Yerran si piensan que cejaremos en nuestro empeño de que el pueblo sepa la verdad porque esa es la única forma en que evitaremos que el expolio pueda repetirse.

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