martes, 26 de septiembre de 2017

Banqueros de cachondeo


La banca en la sombra acumula un billón en activos de entidades europeas



Por Íñigo de Barrón
El País, 25/09/2017.

Desde la crisis de las subprime en 2008, los países del G-20 —entre ellos España— vigilan el crecimiento del riesgos que asumen los intermediarios financieros no regulados (conocidos como la banca en la sombra) para evitar que contaminen a los bancos tradicionales. Sin embargo, este sistema —compuesto por fondos de alto riesgo y vehículos de inversión— ha crecido sin freno y, según denunció Mario Draghi, presidente del BCE, y ya tiene un billón en los balances de las entidades reguladas. La Asociación de Banca recordó ayer que “la banca en la sombra (sin fondos de dinero) suponía el 39% de los activos totales frente al 29% en 2008”.

 El Banco Central Europeo (BCE) ha comprado activos monetarios equivalentes al 30% del PIB de la Unión Europea. Esto ha supuesto una inyección de liquidez en el mercado sin precedentes, cuyo efecto se ha elevado por la bajada a cero de los tipos de interés. La Reserva Federal de Estados Unidos ha seguido un camino similar. Esta bolsa inmensa de liquidez no ha sido un revulsivo para la economía europea, pero ha fomentado el crecimiento de los intermediarios no regulados, que compran activos financieros buscando rentabilidad y han disparado su precio, como está ocurriendo en algunas Bolsas, como la de Wall Street. En ocasiones, estos intermediarios también prestan a las empresas, cuando la banca rehúsa hacerlo.

Dentro de Europa, la aceptación de estos intermediarios es dispar. Mientras en Luxemburgo, Chipre, Malta u Holanda su peso sobre el PIB es muy elevado, en Francia, Alemania, Italia o España, con bancos muy regulados, su relevancia es menor. Según el Banco de España, “una vez acotado el ámbito de la banca en la sombra, en España representa el 5% del total de los activos de las instituciones financieras”.

Crecimiento más rápido que los bancos

La Asociación Española de Banca (AEB) alertó ayer del rápido crecimiento de este negocio, “frente a la regulación compleja y estricta sobre los bancos, considerando también la exhaustiva supervisión”. Es decir, la banca en la sombra crece mientras se exigen cada vez condiciones más duras a las entidades tradicionales. “Frente a la redimensión de los bancos, el resto del sector financiero ha experimentado un fuerte crecimiento”, apunta la patronal. Según los datos de la AEB, de los 68,5 billones que suma el sector financiero europeo, el 39% corresponde a la banca en la sombra, es decir, unos 26,7 billones. Esto supone diez puntos más que en 2008.

Pese a que ha sido el propio BCE el que está, en parte, detrás de este fenómeno, ha sido su presidente Draghi el que pidió el 21 de septiembre pasado la cooperación internacional para observar y afrontar los riesgos de la banca en la sombra.

En la conferencia anual de Consejo de Europeo de Riesgo Sistémico (CERS), Draghi dijo que las exposiciones de los bancos de la Unión Europea al sector de la banca en la sombra es de más de un billón de euros, informó Efe.

El 60% de estas exposiciones de los bancos de la UE a la banca en la sombra es a entidades domiciliadas fuera del territorio comunitario, añadió el presidente del BCE. Estas cifras reflejan la conexión global y transfronteriza del sistema bancario y el de la banca en la sombra, así como la necesidad de “una cooperación internacional en observar y afrontar los riesgos”, dijo Draghi.

El FMI y el Financial Stability Board (que representa al G-20) tratan de delimitar el alcance real de la banca en la sombra. Mientras, Draghi pidió colaboración internacional porque “los intentos nacionales aislados están predispuestos a fracasar”, dijo. Sin embargo, los expertos dudan de que EE UU colabore en este sentido.

El Banco de Inglaterra alerta de riesgos en el crédito al consumo

El Comité de Política Financiera (CPF) del Banco de Inglaterra (BoE) advirtió ayer al sector bancario del rápido crecimiento de la deuda en los créditos al consumo en Reino Unido. Afirmó que las entidades podrían incurrir en pérdidas de alrededor de 30.000 millones de libras esterlinas (34.080 millones de euros) en relación con los préstamos personales y tarjetas de crédito, informó Europa Press. Por esto, el BoE propuso aumentar el nivel de capital requerido a los bancos y que conserven 10.000 millones de libras esterlinas (11.352 millones de euros) adicionales como una especie de protección ante una posible futura recesión, al señalar que las entidades están subestimando su exposición a deudas incobrables.

No obstante, la entidad presidida por Mark Carney aseguró que el crédito al consumo representa el 11% de la deuda de los hogares, por lo que, aunque no supone un riesgo para el crecimiento económico sí lo es para los prestamistas y su capacidad de soportar las pérdidas en una recesión. Este tipo de préstamos son los que tienen menos probabilidades de ser reembolsados porque los bienes (electrodomésticos o viajes) son perecederos. El supervisor teme los efectos de una subida de tipos o que aumente el paro con el Brexit.

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lunes, 25 de septiembre de 2017

Liberalismo


La banca no asume todos los gastos de hipoteca pese al fallo del Supremo



Por Max Jiménez Botías
El Periódico de Aragón, 25/09/2017.

La sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo de diciembre del 2015 en la que determinó que corresponde a las entidades financieras asumir los gastos de constitución de hipoteca marcó un antes y un después en la aplicación de estos costes. Pero no ha sido suficiente para establecer una tregua entre entidades y clientes bancarios. Entre otras razones porque un sentencia posterior de la Sala de lo Contencioso Administrativo del mismo Tribunal Supremo dio margen a los bancos para hacerse cargo de todos esos gastos relacionados con tasas (actos jurídicos documentados) y tasaciones.

El resultado es que son los jueces de primera instancia los que acaban determinado quién tiene que hacerse cargo de determinados costes. Los despachos de abogados se frotan las manos con el número de reclamaciones que les llegan y los bancos han acabado estableciendo un protocolo administrativo de aceptación u rechazo de costes en función de cómo se han resuelto hasta ahora en los juzgados de primera instancia las demandas planteadas.

«La cuestión es que el Tribunal Supremo dictaminó que corresponde a los bancos hacerse cargo del pago de los gastos de constitución. De hecho la hipoteca es una doble garantía que imponen los bancos para asegurarse el pago del crédito, qué menos que se hagan cargo de los gastos de un trámite que particularmente les favorece a ellos», afirma Jesús María Ruiz de Arriaga, del despacho Arrigaga y Asociados, especializado en demandas hipotecarias. Pero, también es cierto que la otra sentencia ha contribuido a generar confusión. «Tenemos sentencias en todos los sentidos, a favor de nuestros clientes y en contra, depende de lo que se haya reclamado», agrega. «Pero las que están en contra, las hemos recurrido y estamos seguros de que el Supremo nos acabará de dar la razón, ateniéndose a su propia jurisprudencia», subraya.

MAS DE 40.000 CASOS / El caso es que solo este despacho representa 41.700 casos que reclaman a los bancos que asuman los gastos de constitución. «Y cada día entran más», sostiene.

Ante esta situación, la banca ha optado por asumir en sus hipotecas los gastos que los jueces han decidido hasta ahora que les corresponden. Pero rechazan hacerse cargo de los que la justicia no les atribuye. En este sentido existe cierta unanimidad en el sector respecto a asumir los gastos de gestoría, registro y parte de los gastos de notaría. Aunque no todas las entidades los aceptan y algunas simplemente los comparten con el cliente. En lo que sí hay unanimidad es en rechazar los gatos relacionados con los impuestos (actos jurídicos documentados) y la tasación. Ningún banco los asume en sus nuevos créditos, pese a que en las disputas judiciales se le ha dado la razón al cliente en algunos casos.

También existe una gran coincidencia en el sector a la hora de no aceptar las reclamaciones relacionadas con hipotecas pasadas. «Si nos llega alguna reclamación del cliente sobre operaciones antiguas, interpretamos que no corresponde la devolución de las cantidades pagadas», afirman fuentes de una entidad financiera. Considera que la nulidad del «pacto de reparto de gastos» no conlleva el reembolso de los gastos que el cliente ha satisfecho a terceros (notario, registrador, gestoría e impuesto.

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domingo, 24 de septiembre de 2017

Atracos en el siglo XXI


Sobre una banca pública en Navarra



Por Carlos Andrés Uranga
Diario de Navarra, 04/09/2017

El pasado martes 29 de agosto este periódico publicaba un artículo titulado 'Txarka Pública' acerca del informe que estudiará la viabilidad de una banca pública en Navarra, tal y como se recoge en el Acuerdo Programático del cuatripartito. Creo que el artículo induce al lector a error, por lo que quisiera aclarar algunas imprecisiones. Antes que nada, debería saber la autora que gastar el dinero en un estudio previo es de todo menos malgastar, ya que como se dice en inglés, Prior preparation prevents poor performance. El auténtico despilfarro (además de negligencia) sería tomar una decisión en un ámbito tan delicado sin considerar toda la información disponible. Es más, esta es una máxima que se debería de aplicar independientemente del color del gobierno, pues favorece una gestión prudente de los recursos públicos.

La autora afirma que la CAN, “lo diga Kontuz o el sursuncorda” es una entidad privada por sentencia del Tribunal Supremo. Ni lo uno ni lo otro es cierto, ya que fue el Tribunal Constitucional quien en su sentencia 49/1988 dictaminó que se trata de un ente de carácter social, cuya finalidad no es la de distribuir beneficios, sino dedicar su excedente a obra social. Dicha sentencia, que parece obviar la autora, marcó su carácter atípico, al ser entidades sin ánimo de lucro, lo que no responde al concepto tradicional de empresa.

También afirma que “la banca pública no es una buena idea porque si no todas las CC AA tendrían una”. Y tanto que si la tienen. No estoy hablando ya de las Sociedades de Garantía Recíproca, a través de las cuales prácticamente todas las CC AA participan en la concesión de avales a empresas locales -asumiendo por tanto riesgo contra las cuentas públicas-, sino de entes públicos que funcionan como brazos financieros que permiten articular la política financiera. ¿Qué son si no el Instituto Vasco de Finanzas o el Institut Valencià de Finances? Auténticas herramientas para canalizar y centrar los recursos en aquellas actividades de mayor valor añadido, y que pueden quedarse fuera del flujo de financiación proporcionado por el sector privado.

Si bien estos entes no pueden realizar la actividad reservada para las entidades de crédito, como es la captación de fondos reembolsables del público, sí que su estructura les permite acceder a mercados mayoristas con unos márgenes cercanos al tipo medio de contratación de las entidades de crédito. Además, el hecho de no ser entidad de crédito les exime del cumplimiento de requerimientos que, de otro modo, imposibilitarían su actividad.

Tiene razón la autora al decir que “un banco público no daría dinero a quien no demuestra que puede devolverlo”. Si bien es una afirmación prudente, debería saber que la función de estos entes no sería en ningún momento la de sustituir o competir con el sector privado, si no de complementarlo y propiciar que el crédito llegue a aquellos sectores que podrían estar marginados si se analizan desde una óptica meramente financiera.

Por tanto, no se trata de descartar de entrada el proyecto simplemente porque nos chirríe aquello de “banca pública”, sino de estudiarlo en profundidad, sabiendo que es una herramienta que puede ayudar al desarrollo del territorio navarro durante las próximas generaciones.

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