Iván H. Ayala
Miembro
del colectivo EconoNuestra
Diario
Público.es, 3/4/2013.
Una de las características de los
actuales sistemas económicos capitalistas es que necesitan cada vez menos los
atributos clásicos de la democracia. Si antes éstos eran las elegantes prendas
que cubrían las democracias occidentales, hoy no son más que harapos que cuelgan
de cuerpos cada vez más famélicos. En el caso de Chipre, lo primero que salta a
la vista es la dificultad para recabar información mínimamente seria sobre lo
que se está negociando. Las informaciones llegan como las imágenes a través de
un cristal sucio, empañado, salpicado por la lluvia y enrejado. Primero
escuchamos a Anastásides – primer ministro de Chipre – decir que bajo ninguna
circunstancia los depósitos sufrirían recorte alguno. Dos semanas después le
encontramos proponiendo exactamente lo contrario de lo prometido, es decir una
“tasa
financiera solidaria” sobre los depósitos por encima del techo
garantizado de 100.000 del 9,9% y lo más sorprendente, ¡¡de 6,75% sobre los
depósitos por debajo del techo garantizado por directivas europeas!! Lo curioso
es que esto no se impuso desde Bruselas o Alemania, sino que fue una iniciativa
que venía directamente del primer ministro
de Chipre. Por entonces se escuchaba un acuerdo con la troika de 17 millones de
euros, de los cuales más de la mitad iría a parar a la recapitalización de los
bancos, con los subsiguientes recortes. Las protestas populares fueron masivas,
presionando con fuerza suficiente para que el parlamento votara en contra de
este ignominioso trato.
Poco importa que la población
muestre su rechazo, en Chipre gracias a la acción de los bancos, ya han perdido
la soberanía. El segundo acuerdo anunciado el pasado 25 de marzo entre Chipre y
la Troika (Comisión, BCE y FMI) se eleva a 10 millones
de euros, asume el cierre del Laiki Bank, enviando sus depósitos al Banco de
Chipre, que también se reestructurará. Los términos del acuerdo, como siempre,
son oscuros y se mueven por rumores. De lo que no cabe duda es que los ajustes
sobre la economía Chipriota serán como es de esperar brutales, con unos efectos
sociales devastadores. Como vemos, finalmente los depósitos por debajo del
mínimo garantizado no se verán afectados…directamente.
En octubre del 2011 los
representantes financieros del FMI y de la Comisión se reunieron acordando una
caída de al menos el 50% de los bonos griegos. La reunión, como todas donde se
firman la degradación de las condiciones de vida de millones de personas, se
hizo en secreto, de noche y con unas conclusiones expresadas en un impenetrable
lenguaje. El banco Leiki, ahora en medio de la tormenta, tenía una gran
cantidad de bonos griegos, y perdió alrededor del 75% del valor de su valor, es
decir sobre 4.000 millones de euros.
Leiki tenía ya acumulado un largo historial de oscuras operaciones a lo que se
sumó estas pérdidas que fueron el detonante. En octubre del 2011 se había ya
planeado el colapso de la economía chipriota.
Rusia además tiene una
importancia especial en este caso, pues Chipre ha atraído no solo los depósitos
de los magnates rusos, sino también los de familias y de PYMES rusas. El
argumento de la Troika para implementar el PSI (las siglas en inglés de “Plan
de Participación del Sector Privado) es que Chipre era un paraíso fiscal, y por
tanto los depositantes sabían en cierta medida lo que hacían. Claro, si un
magnate ruso invierte sus millones en el mercado inmobiliario londinense es
perfectamente legítimo. Ir a Chipre es economía de casino.
Rusia ya había ayudado anteriormente a Chipre ofreciéndole una ayuda de 2,5 mil
millones de euros en 2011, y por este motivo Chipre está también buscando un
acuerdo con Putin. Pero Anastásides prefiere una solución europea, ya que esta
ayuda podría no gustar en la UE que vería incrementar la influencia rusa en su
territorio. Resulta curioso que se cargue contra los paraísos fiscales para
imponer el robo a los depositantes chipriotas (entre los que se encuentras
jubilados, o PYMES). El sistema es el mismo, se empieza demonizando un blanco
fácil: los oligarcas rusos. Ello abre el camino y permite seguir poco a poco
con cuentagotas el proceso en el resto de la población. Parece evidente que
todos aquellos que debían sacar el dinero de Chipre, lo han sacado y quedan
solo los que no tienen posibilidad o agilidad financiera para hacerlo.
Finalmente el rechazo de la
población al primer acuerdo no habrá servido de mucho, ya que el acuerdo final
puede hacer todavía más daño según Reuters,
pues los depósitos por encima de los 100.000€ pueden llegar a perder hasta el
60% del total. La traducción es que esos depósitos en Laiki Bank, han
desaparecido. Los efectos económicos pueden ser catastróficos, sabiendo que en
la economía chipriota, entre el 40% y el 45% del total es producción bancaria.
Además tenemos que añadir que los activos bancarios están entre un 200% y un
900% del total del PIB. El batacazo
puede ser feroz (el desempleo se prevé por encima del 25% en 2014), y si Chipre
no logra un acuerdo con Rusia lo suficientemente amplio, el “no” de sus
principales acreedores (Alemania, Finlandia, BCE) podría expulsar a Chipre del
euro en un futuro muy próximo, desatando una vez más la tormenta financiera
sobre la moneda única y una nueva oleada de planes de ajuste en la periferia.
No parece que el descubrimiento de un gas en el suelo chipriota pueda evitar a
corto plazo el ajuste, a pesar de que GazProm
ya ha ofrecido un “rescate” alternativo. Para evitar la huida de capitales,
Chipre ha establecido controles de capital, que le permiten dilatar lo
inevitable. Pero el incremento de impuestos, el rescate, la reestructuración
bancaria y la conversión de depósitos en acciones sin valor alguno harán huir a
todos aquellos que se veían atraídos por esas características de cuasi paraíso
fiscal. El shock traumático y rápido del proceso afectará principalmente a
asalariados y jubilados. Por eso algunos no le llaman rescate, sino ritual
de ejecución.
Lo curioso de este panorama es
que los experimentos de este tipo, se están dando en economías periféricas
pequeñas, pues Chipre apenas supone un 0,17% del PIB de la UE. Contrastan los
10 millones del rescate chipriota, con los 100.000 millones del rescate
español. En economía, se llama a un país “grande” cuando tiene capacidad
para influir en los precios. Fijémonos que los controles de capitales se han
establecido en Islandia
y en Chipre (la primera en la eurozona), dos economías que apenas afectan al
flujo de capital internacional y donde la instauración de controles de
capitales no tiene una influencia en el nivel de liquidez internacional.
Igualmente, el nuevo experimento de hacer pagar la mala gestión bancaria (o
excelente según como se mire) a los depositantes tiene pinta de extenderse por
toda la UE. Ya lo ha advertido Jeroen Dijsselbloem’s presidente del Eurogrupo,
esta puede ser la nueva lógica
que guíe los nuevos rescates bancarios en Europa.
Nada más lejos de mi intención
que el apoyar la existencia de paraísos fiscales. Ahí se lava el dinero de
criminales y se alienta la existencia de una extorsión a los países que no son
paraíso por parte de los capitales que pueden huir fácilmente. Pero no es
lícito esgrimir este argumento precisamente por la Troika, y además para
justificar la confiscación a todos los depositantes independientemente de cuál
sea su nivel de ingresos o nivel de vida, o independientemente de cómo hayan
generado esos ingresos. ¿No será que esta es la mejor salida para socializar
las pérdidas creadas por una gestión salvaje del sector financiero chipriota,
consentido por la UE durante años? Recordemos que Chipre lleva en la UE desde
el 2004 y en la zona euro desde el 2008, un año después del estallido de Lehman
Brothers. ¿Por qué no ha habido ningún interés en deshacer un paraíso fiscal en
la UE hasta hoy? Da la impresión de que para salvar a las oligarquías del
centro de Europa, es necesario ir sacrificando pequeños territorios
conquistados.
Viendo este panorama, alguno nos
preguntamos por qué se dice que se ha encontrado “una salida” al “problema” de
Chipre. Habría primero que definir “salida” y “problema” para poder entender
esta afirmación.
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