El Mundo, 26/04/2014.
Mueve en el mundo 51 billones de
euros y sus activos representan el 24% de los activos financieros
y el 117% del PIB de las economías avanzadas, según los datos
del Financial Stability Board (FSB). El shadow banking o banca en la sombra se
ha convertido en los últimos años en una preocupación para los reguladores y en
la única esperanza de financiación para muchas empresas medianas españolas que
tienen un proyecto de futuro, pero no pueden acceder al crédito bancario
tradicional en un momento en el que las entidades financieras están centradas
en sanear sus balances para cumplir con los requisitos de Basilea III.
En España, los principales
promotores de la financiación que no queda reflejada en los balances oficiales
prefieren no hablar de banca en la sombra y referirse a ella con términos como
el direct lending, financiación alternativa o desintermediación bancaria. Pero,
en la calle el término shadow banking parece imponerse a la
hora de definir la intermediación crediticia fuera del sistema bancario habitual.
La etérea definición explica que sea difícil calcular qué activos podría mover,
pero se estima que el mercado potencial de la financiación alternativa en este
país alcanza los 160.000 millones de euros.
«El volumen de financiación no
bancaria en España está muy rezagado no sólo frente a los países anglosajones,
también frente a sus vecinos. Mientras aquí la proporción entre el crédito
bancario y las emisiones listadas es del 80 y 20%, la media de los países de
nuestro entorno es del 65-35%», explica el director general de grandes empresas
de Banca March, Miguel Crespo.
Esta entidad ha sido una de las
pioneras en reconocer su interés por potenciar este mercado del que la gran
banca evita hablar. Pero no es la única. Bankinter lleva ya un año y medio en
este negocio gracias a varios acuerdos con un hedge fund estadounidense
(Magnetar) y una aseguradora española (Mutua Madrileña), mientras ultima otro
acuerdo con un inversor europeo para dar más impulso a esta actividad.
«Decidimos apostar por la
desintermediación bancaria porque vemos claro que la banca española no va a
poder absorber todo el crédito necesario para financiar la recuperación. No hay
banco en España que cubra su inversión con los depósitos de sus clientes y el
ratio loan to deposit [préstamos a depósitos] es negativo para
todas las entidades», afirma el director general de banca de inversión de
Bankinter, Ìñigo Guerra.
Pese a que en 2012, la
financiación alternativa se desplomó junto al crédito en España, la tremenda
liquidez que está entrando en el sur de Europa, junto con el fuerte apetito de
los mercados por invertir en empresas españolas -que ofrecen jugosas
rentabilidades- podría multiplicar por tres la actividad del shadow banking en
2014 frente al pasado año. Un dato que también ha animado a bancos extranjeros,
como Deutsche Bank, a apostar por este segmento, si bien en su caso la
financiación a empresas a través del direct lending que gestiona su rama de
banca de inversión sí consta en balance.
«Es un nicho de mercado
interesante para empresas que ni son lo suficientemente grandes para emitir
importantes volúmenes en los mercados de capitales, ni son tan pequeñas como
para financiar sus necesidades con crédito tradicional», señala Jesús
Medina, del equipo de GlobalMarkets de
Deutsche Bank.
Buscar capital en el mercado del
shadow banking supone diversificar las fuentes de financiación para no depender
del crédito bancario, ni tener que someterse al proceso público de las
emisiones de deuda en los mercados para las que es imprescindible un rating.
Además, permite a la empresa -que sí debe tener un shadow rating que elabora en
un trabajo bilateral con el financiador- tener mayor flexibilidad y no depender
de vencimientos, mientras el inversor logra una rentabilidad mayor por la
inversión a la que obtendría si comprara sus bonos en el mercado.
«Para las empresas que participen
en esta financiación a empresas de la mano de bancos que se ocupen también del
análisis del riesgo, este préstamo o inversión es, de hecho, una inversión en
renta fija, un bono con la salvedad que no cotiza en el mercado», explica el
director de inversiones no cotizadas de Mutua Madrileña, Antonio Morales.
Los bancos centrales, en la
sombra
Para animar la financiación
empresarial, los bancos centrales están respaldando los productos que nacen del
'shadow banking'. «El BCE admite como garantías las titulizaciones, mientras
que laReserva Federal va más allá al comprar miles de millones de estos activos
todos los meses a través de su programa de estímulos», explica el catedrático
de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, Gumersindo Ruiz.
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