domingo, 24 de junio de 2018

Spain is different


La guerra de precios en la banca impulsa la concesión de hipotecas a su máximo desde 2011


Por Diego Larrouy
El Diario.es, 22/06/2018.

La venta de viviendas en España hace ya tres años que volvió a la senda positiva, tras una dura crisis provocada, precisamente, por el estallido de la burbuja inmobiliaria. Hasta abril de este año aumentó más de un 16% la venta de casas. Ante este cambio de tendencia, y las buenas perspectivas que maneja el mercado, los bancos se están posicionando con ofertas cada vez más agresivas para ganar cuota de mercado.

Prácticamente todas las entidades han lanzado nuevos productos hipotecarios en los últimos meses, al calor de los tipos de interés bajos. Esto se ha traducido en que entidades como BBVA, Santander, Popular o Bankinter tengan sus diferenciales en las hipotecas variables por debajo del euríbor más el 1%. Únicamente Bankia y Sabadell se mantienen, ligeramente, por encima de esos niveles. Las rebajas han llegado también a los tipos fijos, en la mayoría de los casos en el entorno del 2%. A estos descensos en el coste, se han unido ciertas políticas como reducir comisiones o las exigencias de vinculación con la entidad. La última entidad en hacer un movimiento en este sentido ha sido esta semana Openbank, del grupo Santander, que ha rebajado el diferencial al 0,89% en las variables y el interés fijo al 1,98%, siempre y cuando no se alcance el 50% del valor del inmueble.

Las hipotecas tienen una importancia clara como producto bancario. Pese a que en los últimos años se han amortizado más de las que se han firmado y que otros préstamos como los ligados al consumo están creciendo, los créditos para comprar vivienda siguen suponiendo casi tres cuartas partes del total de las deudas de los hogares españoles, según los datos del Banco de España.

Sin embargo, en el sector se huye del término “guerra de hipotecas”, que recuerda a prácticas de antaño que provocaron que no se midieran consecuentemente los riesgos de cada préstamo concedido.  Los directivos de las entidades llevan meses hablando, por el contrario, de “competencia intensa”.

Fernando Rojas, de Analistas Financieros Independientes, considera que “sí hay una guerra de precios” pero que ésta se ha producido más por los bajos tipos de interés que por una intención de las entidades. El euríbor se encuentra en niveles negativos y no se prevé que suba hasta, al menos, el próximo verano, según ha anunciado esta semana el Banco Central Europeo.

Este hecho ha provocado que los tipos de interés se sitúen de media en el 2,42%, en el caso de las variables, y en el 3,05%, en el caso de las fijas. Ambos están en los mínimos de la década, lejos del 6,7% y el 5,4% que se pagaba de media respectivamente en 2009. La caída de precios, y de márgenes, hacen que la banca busque crecer en número de hipotecas, a la espera de la llegada de la subida de tipos de interés.

Además, las ofertas de las hipotecas de los bancos traen consigo la contratación de productos vinculados, como la domiciliación de recibos, los ingresos de nóminas, o, muy especialmente, la compra de seguros de vida y de hogar con las propias entidades. Esto aumenta el interés que tienen las entidades por situarse ante esta recuperación del sector de la vivienda.

En este sentido, una encuesta del Banco de España publicada hace unas semanas, concluía que el aumento de la competencia bancaria en este campo y la mejora de la solvencia de la población, habían provocado en el primer trimestre una “relajación” por parte de las entidades de la relajación de los criterios para la aprobación de estos préstamos.

Vuelta de las hipotecas al 100%

Un caso que ha sido muy comentado en el sector ha sido la vuelta de las hipotecas al 100% del valor del inmueble, como ha comenzado a comercializar el BBVA, un modelo de financiación que recuerda a prácticas que se realizaban durante el boom inmobiliario. Aunque este paso fue criticado por algunos competidores, basta con ver que no es el único banco que las ofrece. Si bien, el resto las limita a los activos inmobiliarios que tiene en su propiedad o participados, como Banco Santander con Altamira o Casaktua, o Bankinter. A nivel general, la banca mantiene en el 80% el límite de financiación para la primera vivienda.

Los datos evidencian un sector, el hipotecario, en clara tendencia al alza. Durante el primer trimestre del año se firmaron en España más de 84.000 hipotecas, casi un 6% más que en el mismo periodo de 2016, pero cerca de un 70% más que en los tres primeros meses de 2014, el peor año del mercado hipotecario en los registros del Instituto Nacional de Estadística. Son los niveles más altos desde 2011.

Las estadísticas son todavía más evidentes si se observa la evolución del dinero prestado por parte de las entidades para hipotecas. Hasta marzo fueron 10.133 millones de euros, un 11% más que en 2017 y casi el doble que en el mismo periodo de 2014. En la actualidad, una hipoteca media es de unos 119.872 euros, a un interés del 2,62% y a 24 años, según el INE.

Estos incrementos pueden recordar a épocas pasadas, cuando se alcanzaban crecimientos desmedidos del crédito hipotecario, especialmente en las antiguas cajas de ahorros. Sin embargo, los niveles de firma de hipotecas todavía están lejos de los niveles previos a la crisis. En 2007 se llegaron a prestar 52.000 millones de euros en 351.000 hipotecas en el primer trimestre.

Rojas descarta que la banca esté asumiendo riesgos como los que tenía antes de la crisis. Según el analista, las exigencias de las leyes que se han promulgado desde entonces como la conocida como Basilea III, limitan la exposición de los bancos a este tipo de activos. “Además, las propias entidades tienen que pasar los test de estrés cada año y no les interesa asumir riesgos”, subraya.

Entre los usuarios sí que hay cierta preocupación con la actual situación. La asociación Adicae reconoce que sí que se nota que los bancos han abierto la mano y están concediendo más hipotecas. Sin embargo, la organización critica que las entidades, ante un euríbor negativo, están empujando para que los clientes firmen hipotecas a tipo fijo o mixto, frente al variable. Los datos muestran que, efectivamente, las hipotecas a tipo fijo suponen ya el 38% del total, cuando al inicio de la crisis apenas suponían el 2%.

Además, consideran que el borrador de la nueva ley hipotecaria incluye artículos que impulsan al tipo fijo frente al variable. Sin embargo, esta regulación lleva meses sin debatirse en el Congreso y con el cambio del Gobierno Adicae confía en que haya modificaciones. La asociación también critica la política de comisiones ligadas a las hipotecas por parte de las entidades.

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sábado, 23 de junio de 2018

Haciendo el ridículo


Attac propone una banca pública de acceso gratuito, transparente y ética


Noticias de Navarra, 19/06/2018.

Attac, la plataforma que aboga por la justicia económica global, presentó ayer en Pamplona un manifiesto por la banca pública navarra. Considera que los servicios financieros son fundamentales; que las entidades privadas han demostrado no ser capaces de garantizar los ahorros; que los bancos no garantizan el acceso de todos al crédito; y que en Navarra existe una concentración bancaria cercana al oligopolio. Por todo, eso reclaman una entidad de servicio público y sin ánimo de lucro; con garantía de acceso y solvencia; que sea la referencia para el sector público; que sea transparente, ética y democrática; que reinvierta en acciones sociales; que financie en mejores condiciones a las administraciones públicas; que disponga de una política salarial y de contratación digna; que tenga un consejo de administración democrático; que aproveche la banca electrónica para abaratar costes; y que promueva las buenas prácticas financieras. Aseguraron que el proyecto se podría financiar con las acciones de CaixaBank (200 millones) y aportaciones en los Presupuestos de Navarra.

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viernes, 22 de junio de 2018

Insaciables


Tras diez años de crisis, urgen medidas para frenar la burbuja de la deuda


Por Aurora Martínez (ATTAC)
Nueva Tribuna, 20/06/2018.

En el acto en el que ATTAC presentó el libro "10 años de Crisis", Isabelle Bourboulon (coordinadora del libro) señalaba cuatro indicios de una nueva crisis: altos niveles de deuda, la burbuja de bonos, la burbuja inmobiliaria y el Brexit... Merece la pena desarrollar lo que contó Bourboulon sobre la deuda.

Otra vez la deuda desvocada

Sin haber superado los efectos de la terrible crisis de deuda que se desencadenó en 2007 y 2008, de nuevo la deuda no cesa de aumentar. El monto de la deuda mundial es de unos 250 billones de dólares, tres veces el PIB mundial, 12 puntos porcentuales por encima de la deuda de 2009, y la deuda de las empresas en los países emergentes se ha multiplicado por cuatro desde 2004 a 2014... En todo caso, el problema de la deuda se hace especialmente grave para los países europeos, que no disponen de moneda propia, cuando es deuda externa.

Sobre esa cuestión, los economistas Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff señalan que"las causas de la actual crisis no sólo no se han corregido, sino que han empeorado. Los niveles extremos de deuda implican quiebras como la de los años 30 y requieren una ola de condonaciones".

Son muy conocidos los efectos que tuvo la deuda impagable de los países latinoamericanos tras la subida de los tipos de interés en 1980 (hasta el 20%) del señor Volcker para bajar la alta inflación norteamericana, que pasó del 14,5% a un 2,5%: la década perdida de los 80 para aquellos países y sus consecuencias negativas que llegan hasta la actualidad. Como única salida, los movimientos sociales y ciudadanos exigieron  a los gobiernos endeudados  que repudiaran la deuda externa y pusieran  fin a su reembolso. Pero ocurre que la deuda histórica  del Norte con los del Sur es mucho mayor.

La deuda española

Podemos entender mejor por qué una deuda pública de grandes dimensiones puede hacer colapsar una economía con el ejemplo de la realidad española. Actualmente la deuda  española no financiera (sin contar la deuda de los bancos) en noviembre 2017, era de 2,75 billones de euros (dos veces y media su PIB), la deuda pública de 1,14 billones ( el 98% del PIB) y  la deuda externa bruta de cerca de 2 billones (cerca del 200% del PIB). Se resumen estos datos diciendo que España es el único país europeo con un déficit superior al 3% y una deuda por persona que alcanzó al comenzar 2018 el mayor nivel de su historia.

El pago de los intereses de esa deuda pública en el año 2017 fue de 30.000 millones de euros (en 2015, 35.000 millones). Si en un futuro próximo, el BCE sube el tipo de interés en un punto porcentual, los intereses de la deuda aumentarían como mínimo unos 25.000 millones al año: el 1% de la deuda pública a renovar (220.000 millones de euros en 2018) más una pequeña subida  de la prima de riesgo. Pero si aumentara  el tipo de interés en 2 puntos porcentuales por un repunte de la inflación, el dinero a pagar sería  el doble ¿De dónde saldría esta factura extra si desde Europa nos piden reducir el déficit? Está claro que España no está preparada para la subida de tipos. Y tampoco lo estarían Grecia, Italia, Portugal y Bélgica con una deuda pública mayor que la española.

Qué hacer

Pero ¿cómo hacer para que el Estado no entre en quiebra técnica si el pago de los servicios de la deuda es superior al crecimiento del PIB?

La receta de Europa ha sido crecer recortando el gasto público. Y eso es imposible. Si el sector privado está recortando gastos, es el sector público el que tiene que gastar para crear empleo. Conviene aprender de la recesión de Japón. Efectivamente la deuda del sector público español ha pasado de un 35,5%  en 2007 a casi el 100% en la actualidad, por eso se está remontando  la crisis. ¡Y ahora, viéndole los colmillos al lobo, el FMI y Europa hablan de un Fondo Monetario Europeo que permita un nuevo presupuesto para  la inversión pública y financiar los desequilibrios exteriores de los Estados miembros!

La inflación también hace  disminuir la deuda si esta crece en un porcentaje superior  al de  tipo de interés. Pero el BCE no permite que ésta supere el 2%.

Juan Torres dio otra propuesta en el mencionado acto de Attac: la compra por el BCE de deuda perpetua de los Estados. Tenemos el ejemplo del gobierno de Irlanda que  ha emitido deuda con vencimiento a  cien años,  a un interés  del 2,35%, aunque el BCE sólo  compra deuda a 30 años.

El profesor Juan Laborda así mismo da las suyas. Control ex ante de la expansión del crédito: préstamos hipotecarios inferiores al salario de 5 años de la unidad familiar y al 80% del valor de tasación y que la parte dedicada al pago de la deuda sea inferior al 30% de los ingresos familiares; desincentivar endeudarse; separación de la banca comercial y de inversión; limitar el tamaño  de los bancos y sus  actividades de riesgo y las propuestas de quitas de la deuda. Y una banca pública que ayude al Estado a producir los bienes y servicios que la población necesita

Una experiencia de restructuración (quitas) ante la crisis financiera sueca de los 90 fue reducir  la deuda de cada prestatario hasta donde éste pudiera pagar. En esta línea de aliviar la deuda de los particulares, está  la segunda oportunidad y  la dación en pago.

Para alejar el pinchazo de esta deuda global es imprescindible coordinación y un cambio radical de los bancos centrales, que son los que están haciendo subir la deuda con las emisiones de dinero para salvar a los bancos y grandes corporaciones. Que el Banco Central Europeo introduzca el pleno empleo como objetivo de similar importancia al de la estabilidad  de precios; que se elimine su independencia total, que les aleja del control ciudadano y acerca su dependencia a los bancos, y que asuma  quitas  de esas deudas soberanas impagables, de acuerdo con el Parlamento Europeo.

Como puede haber riesgo de impago de varios países Europeos, es necesario que el Sr Pedro Sánchez vaya a Europa no sólo a negociar el déficit de España, sino a pedir cambios en los Tratados que permitan el control ciudadano de unos mercados financieros inestables  y alejar el peligro de una nueva crisis de deuda.

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